Uno de los aspectos más valiosos de la Escuela Parroquial de Catequistas es su metodología. La ESPAC tiene una estructura elemental básica que no pretende ser camisa de fuerza pero cuya observancia constituye la garantía para el logro de sus objetivos. Quienes han pretendido cambiar la estructura y la metodología, sin conocer a fondo el programa, han llevado la ESPAC al fracaso en algunos lugares de Colombia. Por ello, es mi propósito recordar a todos los Delegados Diocesanos, a los señores párrocos y a quienes pretendan valerse de este instrumento para la formación de sus catequistas, que la ESPAC está diseñada para formar catequistas "en la parroquia, desde la parroquia y para la parroquia", vale decir, bajo la directa e inmediata dirección del párroco. Una formación de catequistas sin el párroco equivaldría a aquella que se da en centros universistarios dentro de un severo programa académico muy valioso, que llena a los alumnos de amplios conocimientos teóricos, pero vacíos de aquella espiritualidad, práctica pastoral y compromiso apostólico indispensables en la Nueva Evangelización y que sólo puede obtenerse en estrecha comunión: alumnos<->párroco.
Hay quienes han querido hacer de la ESPAC una escuela presencial y para ello envian candidatos o algún sacerdote celoso de la catequesis y conocedor del tema, a quien los demás ven como una persona con el "hobby" de catequista, y olvidándose ellos mismos de su propia responsabilidad. Con muy buena voluntad, aquel buen párroco establece la escuela en su parroquia y da mucho de su tiempo a la atención de catequistas de otras parroquias. Es bueno saber que tales escuelas presenciales ya no quedan y que no es prudente en ésto remar contra la corriente sabiendo que el Directorio General para la Catequesis insiste en la formación de catequistas en grupo.
Hay quienes dan mucho énfasis al «Estudio Personal» en cada lección y omiten el «Estudio en Grupo». Les resulta incómodo todo ese proceso de oración en grupo, evaluación de lo estudiado, las dinámicas de grupo, etc. Cuando ésto sucede, ¿dónde encontrará el catequista la cercanía de su párroco que es el director de su pequeño seminario, la dirección espiritual, las motivaciones para su compromiso apostólico? Es esta otra manera de desfigurar la metodología ESPAC. El estudio personal, siendo de suma importancia, es sólo una tercera parte de la formación que da la ESPAC. La otras dos terceras partes: la espiritualidad y el compromiso apostólico se adquieren en la reunión semanal del grupo, en el intercambio de experiencias, en la práctica de la oración, del canto y de los demás elementos que debe poseer un catequista.
Hay quienes han resuelto abandonar la "Hoja de Síntesis" en la que el secretario consigna la vida, la marcha y la historia del grupo y de cada alumno. Sin éste elemento, ¿cómo podrá hacerse una evaluación certera del grupo y de cada alumno? ¿Cómo podrá el Delegado Diocesano acreditar ante el Señor Obispo la idoneidad de sus alumnos para que pueda otorgarles el grado de catequistas parroquiales y enviarlos oficialmente a evangelizar?
Hay quienes han resuelto acabar con el "Cuaderno". Les parece una pérdida de tiempo, algo muy "escuelero", algo sin sentido. Siendo que la metodología ESPAC es "aprender haciendo", ¿donde podrá, el catequista consignar los ejercicios de cada lección, llevar la historia de su proceso, sus experiencias en la oración, sus investigaciones sobre la realidad y los documentos consultados, sus compromisos, sus experiencias?
El cuaderno sigue siendo instrumento valido y necesario para que el catequista pueda poner en común, durante el Estudio en Grupo, los ejercicios y la investigación del Estudio personal. El cuaderno sirve para examinar la asimilación fiel, clara y distinta del contenido doctrinal y la habilidad del catequista para exponer los temas en la catequesis.
Por ello, al finalizar el estudio de cada Módulo, el Coordinador debe recoger los cuadernos, darles un logro en la planilla de calificaciones para que, junto con el examen, la autoevaluación, la heteroevaluación y la práctica, se obtenga el resultado de la valoración final de cada Módulo.
Los siguientes puntos pueden ser de utilidad para que el Delegado Diocesano, los Señores párrocos, los coordinadores y los mismos alumnos confronten la marcha de la ESPAC en su diócesis y en su parroquia.
En consecuencia, la metodología ESPAC no puede prescindir de aquella fórmula bien conocida para la formación de apóstoles laicos que sintetizo en los siguientes términos:
1. Una comunidad de amigos y de intereses
Partiendo de la natural tendencia de los jóvenes a asociarse por amistad, intereses y problemas comunes, el grupo ESPAC debe nacer, crecer y llegar a su madurez espontáneamente entre jóvenes o personas mayores sensibles al compromiso apostólico, alrededor del párroco y del coordinador que se destaquen por sus capacidades de liderazgo. El coordinador puede ser un laico experimentado en la ESPAC, una religiosa o un sacedote.
2. Una idea central dominante
Es el fundamento y el punto de referencia de todo el proceso, capaz de impulsar al grupo y de dar a todos los actos su debido valor en torno de un ideal y de unas metas precisas: el Reino de Dios, la Iglesia, la evangelización.
3. Una Persona, un Guía, un Modelo, un Amigo
Alguien que aglutine al grupo y haga posible el cambio interior y exterior de cada uno de sus miembros; que infunda la fuerza necesaria para toda liberación del pecado, de la ignorancia, de la esclavitud, de la injusticia, del sufrimiento, del abandono y de la inseguridad. Toda la metodología y el contenido doctrinal de la ESPAC se basa en aquella afirmación que todos los alumnos repiten desde sus primeros pasos en la Escuela: Cristo, centro y Señor de la Historia...
4. Un propósito
La voluntad y la capacitad para desempeñarse como líder en la familia, en la Iglesia, en los estudios y en el trabajo, en orden a la construcción de los valores culturales y cívicos, de acuerdo con la voluntad de Dios, para la misión de evangelizar y construir el Reino de Dios.
5. Un método de autoeducación en grupo
Siguiendo el esquema de: ver, juzgar, actuar y celebrar.
- Ver: análisis documentado, analítico, objetivo de la realidad. Visión objetiva de los problemas, descubrimiento de la realidad individual y colectiva, acercamiento a los hechos con criterio científico, verificación de la información, experiencia de situaciones.
- Juzgar: valoración de lo analizado a la luz de los principios ético-cristianos, confrontando la realidad con lo que debería o podría ser, el SER con el DEBER SER, analizando en profundidad las causas, para adecuar las fuerzas, los medios y el método que deberán emplearse en la misión de evangelizar.
- Actuar: traducir el resulado del "ver" y del "juzgar" en acciones concretas orientadas a la catequesis, verificando la validez objetiva y subjetiva de los principios y de los juicios.
- Celebrar. Necesitamos celebrar los acontecimientos más significativos de la vida. Lo obrado por Cristo en su acción evangelizadora y salvadora lo celebramos permanentemente en la liturgia. De igual manera, lo realizado por el catequista en desarrollo de su misión debe, necesariamente, ser celebrado, personalmente, en el grupo y en la parroquia. Toda la acción catequística esta llamada a ser una liturgia de alabanza.
En el seguimiento de este método no deben estar ausentes los elementos de información obtenidos a través de los medios de comunicación social: cine, tv, radio, diarios, libros, revistas, etc. para obtener una valoración crítica, una selección razonable y una utilización inteligente de la realidad, para que, del problema ocasional se pase al desarrollo de programas sistemáticos.
6. El resultado
De todo este proceso debe traducirse en un proyecto de vida elaborado por el grupo o por sus miembros, bien definido, capaz de garantizar a sus participantes la autonomía espiritual que les permita resistir a las fuerzas contrarias.
Tal propósito general de la ESPAC y para ello su metodología.
Monseñor CARLOS SANCHEZ TORRES
Director General de la ESPAC