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Principal Boletines No 35 Jun. 2002

 

Contenido No 35

 

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Catequesis, Liturgia y Nueva Evangelización

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Boletín No. 35

Artículos

La Catequesis y la Liturgia en la Nueva Evangelización

La vida humana no se realiza por si misma, nuestra vida es un proyecto incompleto en proceso de realización. Por ello debemos preguntarnos: ¿Cuál es el camino para llegar a ser el hombre y la mujer plenos? ¿Cómo se aprende el arte de Vivir? ¿Cuál es el camino de la Felicidad?.

Evangelizar, catequizar, son términos que equivalen a decir, mostrar el camino de la Vida, enseñar a vivir al estilo de Cristo, el hombre pleno, la fuente de la Vida, la plenitud de la felicidad. Jesús dice al comenzar su vida publica: «El Señor me ungió para llevar la buena noticia a los pobres» (Lucas 4, 18) lo cual quiere decir: Yo tengo la respuesta a vuestra pregunta fundamental ¿Cuál es el camino para llegar a ser el hombre y la mujer plenos? ¿Cómo se aprende el arte de Vivir? ¿Cuál es el camino de la Felicidad? y Cristo lo afirma: «Yo soy el Camino, la verdad y la Vida». Para ésto tenemos necesidad de una nueva evangelización cuyo contenido es el de siempre, pero cuya estructura y método aún desconocemos.

Estructura y método en la nueva evangelización:

La estructura

Antes que hablar de los contenidos fundamentales de la nueva evangelización es necesario hablar de su estructura y de su método. La Iglesia ha evangelizado siempre y jamás ha interrumpido el camino de la evangelización. La Iglesia celebra cada día el misterio eucarístico, administra los sacramentos, anuncia la Palabra de la vida. Y esta evangelización continúa dando sus frutos: da vida, luz y alegría, abre el camino de la Vida a muchas personas; muchos viven , sin saberlo, de la luz y del calor resplandeciente de la evangelización permanente de la Iglesia. Sin embargo, observamos un proceso progresivo de alejamiento de la vida sacramental, de descristianización y de perdida de los valores esenciales. Gran parte de la humanidad de hoy no encuentra en la evangelización permanente de la Iglesia el evangelio, es decir, la respuesta a la pregunta: ¿Quién es la Vida?, ¿Cómo vivirla?

Por esto debemos buscar, más alla de la evangelización permanente que nunca se ha interrumpido y que jamás debe interrumpirse, una nueva evangelización que llegue al mundo que aún no ha encontrado su lugar en la evangelización de siempre y mucho menos ha descubierto la fuente de la Vida en los sacramentos. Todos tienen necesidad del evangelio; el evangelio nos lo dejó Cristo para todos y no para un sector determinado de personas. Estamos obligados a buscar nuevos caminos para llevar el evangelio a todos a fin de acercarlos a las fuentes de la Vida.

Pero, existe una tentación: la tentación de la impaciencia, la tentación de buscar inmediatamente el gran éxito, de buscar los grandes números. Y este no es el método de Dios. Para la nueva evangelización, instrumento y vehículo del Reino de Dios siempre será valida la parábola del grano de mostaza (cfr. Marcos 4, 31-32). El Reino de Dios siempre vuelve a comenzar bajo este signo. Nueva Evangelización no significa: atraer inmediatamente, con nuevos y más refinados métodos, a las grandes masas alejadas de la Iglesia. No es está la promesa ni la esperanza de la nueva evangelización. Nueva evangelización no es contentarse con el hecho de que del grano de mostaza creció el gran árbol de la Iglesia universal, no es pensar que basta el hecho de que en sus ramas puedan encontrar un lugar muy diferente multitud de aves. Nueva evangelización es intentar siempre con la humildad del pequeño grano y dejando a Dios el cuando y el cómo de su crecimiento (cfr. Marcos 4, 26-29). Los grandes árboles nacen siempre de pequeñas semillas y los movimientos de masa siempre son efímeros. En otras palabras: las grandes realidades empiezan con humildad.

La Escuela Parroquial de Catequistas (ESPAC) nació de una pequeña semilla y en este momento es ya un árbol gigante del que se vienen cosechando abundantes frutos de nueva evangelización con la esperaza de que dará muchos más mediante la liturgia. En sus ramas anidan ya multitudes de evangelizadores y de catequizadores. Pero esta constatación no debe ser motivo para pensar que ya todo esta hecho. Estamos sólo intentando dar respuesta a las grandes inquietudes de miles de personas de nuestro país y del exterior que continúan preguntándose ¿Cuál es el camino para llegar a ser el hombre y la mujer plenos? ¿Cómo se aprende el arte de Vivir? ¿Cuál es el camino de la Felicidad?. La respuesta es:

Conversión

En relación con los contenidos de la nueva evangelización, debemos tener presente que no se puede separar el Antiguo Testamento del Nuevo Testamento. El contenido fundamental del Antiguo Testamento esta resumido en el mensaje de Juan Bautista: ¡convertios! No hay acceso a Jesús sin el Bautista; no hay posibilidad de alcanzar a Jesús sin dar respuesta al llamado del Precursor. Pero, Jesús asumió el mensaje de Juan Bautista y lo hizo la síntesis de todo el evangelio: «conviértanse y crean en el evangelio» (Marcos 1, 15). Convertirse significa cambiar de manera de pensar; dejar entrar a Dios en los criterios de la propia vida; es no «pensar» como piensan los hombres sino como piensa Dios. Convertirse significa no vivir como viven todos, no hacer como hacen todos, no sentirse justificado en acciones dudosas, ambiguas o inmorales por el hecho de que otros hacen lo mismo; convertirse es ver la propia vida con los ojos de Dios; hacerlo todo como piensa Dios. Todo el pensamiento de Dios tal como nos lo expresó Jesucristo, la conversión, esta contenida en el mensaje del Reino .

El Reino de Dios

En la llamada a la conversión esta implícito el anuncio del Dios viviente. El Cristocentrismo es fundamental en toda la estructura de la nueva evangelización: «Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia». La palabra clave de todo el anuncio de Jesús es el Reino de Dios. Sin embargo, el reino de Dios no es una cosa, una estructura social o política, una utopía. El Reino de Dios es Dios mismo en nosotros. Reino de Dios quiere decir: Dios existe, Dios vive, Cristo ha resucitado, él esta presente y actúa en el mundo.

Jesucristo

Todo lo hasta aquí dicho y lo que podamos agregar para dar respuesta a los grandes interrogantes se centra en la expresión: «Jesucristo es el centro y el Señor, el alfa y la omega, el principio y el fin». Solo en Cristo y através de Cristo el tema de Dios, el tema del Reino se vuelven concretos: Cristo es el Dios con nosotros, la concretización del «Yo soy». Pero existe la tentación, a la cual debe responder la nueva evangelización, de reducir Jesucristo, el Hijo de Dios, sólo a un Jesús histórico, a un hombre puro. No se niega necesariamente la divinidad de Jesús pero se pretende dar al evangelio una lectura sobre un Jesús a nuestra medida, un Jesús posible y comprensible en el marco de nuestra propia manera de pensar acorde con el pensar de los hombres y no como piensa Dios.

Mons. Carlos Sánchez Torres

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La Catequesis y la Liturgia en la Nueva Evangelización
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Actualizado: 6/27/02 - webmaster