XII - Asamblea Nacional de Delegados
Discurso de bienvenida de Monseñor Carlos Sánchez Torres, Director General de la ESPAC
Como el labrador que prepara el terreno, riega la semilla, cuida de su crecimiento y se goza después con la cosecha nosotros, los responsables de la vida y marcha de la ESPAC, nos congregamos hoy en esta querida Diócesis de Sincelejo para compartir nuestras experiencias, el producto de nuestros esfuerzos y proyectar la próxima siembra en espera de una cosecha aún más abundante.
Sabemos bien de la importancia de las Asambleas Nacionales de Delegados realizadas en los doce años anteriores. Gracias a ellas la ESPAC se ha enriquecido con las experiencias de las diferentes diócesis y se ha nutrido con los aportes muy valiosos de conferencistas y de los mismos Delegados, para convertirse en un laboratorio de investigación catequística cuyos efectos positivos han venido orientando la vida de la ESPAC y proyectándose dentro de la realidad de la población y de la Iglesia de Colombia. De esta suerte la ESPAC continúa siendo ponderada en el ámbito eclesial dentro y fuera del país, como un instrumento muy valioso para la formación de catequistas. Por ello, habida cuenta de la importancia del temario de que nos ocuparemos en estos días, la presente Asamblea está llamada a proyectarse en adelante, por los caminos que nos señalan los grandes lineamientos de la pastoral de la Iglesia universal. La Nueva Evangelización señalada por el Papa Juan Pablo II, con sus características de nuevo ardor, nuevas expresiones y nuevos métodos asumidos por Santo Domingo y el Directorio General para la Catequesis, continúa siendo para nosotros el gran reto que afrontaremos con el concurso de los delegados, párrocos, religiosas, coordinadores y catequistas ESPAC
Sé bien que no ha sido fácil para la mayoría de los aquí presentes responder a esta cita y llegar hasta este lugar, como tampoco ha sido fácil el trabajo de cada día en el campo de las labores de cada uno. Sin embargo, el amor por la causa del Reino nos apremia y lo mismo que todos los años, por estos días de noviembre, nos reunimos ahora en familia para poner en común nuestro proyecto 2004.
Debo, en primer lugar presentar, en nombre de todos los muy queridos Delegados y Delegadas Diocesanos de la ESPAC aquí congregados, de los miembros de la Junta Directiva, de los inmediatos colaboradores en la ESPAC central y del mío propio, el más caluroso saludo a Su Excelencia Reverendísima Monseñor Nel Beltrán Santamaría, Obispo de esta Diócesis que nos acoge con cariño, a su Delegada la Hermana Luz Inés Londoño, al Presbiterio Dioceano, a las religiosas, a cuantos han trabajado por brindarnos acogida y a los Coordinadores y alumnos ESPAC de esta Diócesis.
Nuestro propósito ante la tarea común.
En ésta, como en las demás asambleas anteriores, nos disponemos a realizar un encuentro de Coordinación de nuestras actividades. Sabemos bien que la coordinación de la catequesis no es, para nosotros, asunto meramente estratégico en orden a la mayor eficacia y eficiencia de la acción que nos proponemos a través de la ESPAC. Para nosotros, la coordinación tiene una dimensión teológica de fondo. Impulsados siempre por el Espíritu de Dios que todo lo unifica, nuestra acción debe buscar que en todo apuntemos a aquella unidad de la fe en la que se basan todas las acciones de la Iglesia. El Concilio Vaticano II nos dice, al respecto, que las diversas formas de apostolado han de estar coordinadas e íntimamente unidas entre sí bajo la dirección del Obispo, de modo que todas las iniciativas y actividades de carácter catequístico, misionero y cualquier otro trabajo con fines pastorales, deben estar conducidas en una acción concorde por la que resplandezca más claramente la unidad de toda la Iglesia (cf. CD 17).
Basados en este principio fundamental nos proponemos emprender coordinadamente el nuevo itinerario que hemos venido diseñando en las tres Asambleas inmediatamente precedentes y que, creemos, ha llegado ya a su madurez.
El nuevo Proyecto ESPAC
- Hasta ahora, la ESPAC se ha ocupado de formar catequistas en su ser, en su saber y en su saber hacer dentro de la herencia histórica y los paradigmas en que nació hace 19 años. Con ésto, no podemos dudarlo, la ESPAC ha prestado un buen servicio a la Iglesia de Colombia. Sin embargo, estamos hoy situados ante nuevos paradigmas; hemos ingresado al tercer milenio cuando ya no podemos proyectar eficazmente las acciones sólo a partir de experiencias del pasado, como mirando siempre por el espejo retrovisor, o con métodos exclusivamente deductivos. Debemos situarnos dentro de las megatendencias de la humanidad y mirar la realidad que queremos construir desde el futuro que nos espera, con mirada prospectiva y a partir de la realidad tan cambiante en la que hasta los valores más absolutos se relativizan, para poder anticipar la respuesta de fe adecuada a los desafíos que tendrán que afrontar las futuras generaciones.
- Hemos podido constatar, por otra parte, la deserción de un crecido número de alumnos-catequistas entre los que inician el camino de preparación o han terminado sus estudios. Al indagar las causas, encontramos que todo radica en que los aspirantes a ser catequistas no se han decidido aún seriamente por su fe en Jesucristo y en la Iglesia y que no han logrado aún una conversión que los lleve a un verdadero compromiso con Cristo y con la Iglesia. Hemos dado por supuesto que las personas que se acercan a la ESPAC ya han recibido el primer anuncio del Evangelio, se han convertido, conocen a Jesucristo y su Mensaje...Y no es así.
- Además de lo anterior, la realidad pastoral de nuestro país en los últimos años ha cambiado de manera sustancial de modo que la mayoría de las Iglesias Particulares han adoptado planes y programas pastorales ajustados a modelos de Iniciación Cristiana con métodos afines al proceso catecumenal, con una dimensión eminentemente misionera. Sabemos que en cada uno de estos programas o movimientos, para el logro de sus objetivos, se requiere necesariamente disponer de catequistas idóneos.
La ESPAC, cuyos objetivos le han permitido, a lo largo de su historia, formar un número muy crecido de catequistas y continúa haciéndolo con su propia metodología en la mayoría de las Diócesis de Colombia, ha visto la necesidad de ajustar su metodología a los criterios de evangelización y de catequesis sobre los que se fundamentan los planes pastorales de las diferentes Diócesis. Esto ha exigido el trabajo dispendioso del cambio que ahora nos proponemos iniciar.
¿Tenemos, entonces, que cambiar todo el Programa ESPAC? No. No se trata de cambiar la actividad catequética que estamos realizando, sino de renovarla y ponerle un nuevo marco estructural. Sabemos que renovar no es destruir ni hacer desaparecer. Lo esencial está hecho, pero nos hace falta adecuar nuestra metodología y nuestro proceso a las exigencias de la Nueva Evangelización, vale decir, al proceso de iniciación en la fe cristiana que nos pide el Concilio Vaticano II, el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, el Directorio General para la Catequesis, la Conferencia Episcopal de Colombia y los demás documentos del Magisterio de la Iglesia, al respecto.
Continuaremos, pues, con nuestra misión de formar catequistas, como tarea prioritaria dentro de la misión evangelizadora de la Iglesia. Sabemos, en efecto, que cualquier actividad pastoral en que estén empeñadas nuestras diócesis, si no cuenta para su realización con personas debidamente formadas y preparadas, pone en peligro su calidad. Por ello, la tarea pastoral de formación de catequistas tiene para nosotros absoluta prioridad.
d. Para realizar esta tarea, acogiéndonos a lo establecido en el DGC (n. 237) nos guiamos por los siguientes criterios:
Primero:Criterio de Integralidad
La formación de nuestros catequistas debe ser integral (humana, doctrinal, espiritual y pastoral), de manera que el catequista llegue a ser fundamentalmente un maestro, un educador y un testigo de la fe.
Segundo: Criterio de Gradualidad
El Programa ESPAC está ajustado a los diversos momentos o grados de la acción precatecumenal, catecumenal, mystagógica y de acción pastoral en la comunidad parroquial y diocesana, para una catequesis con las siguientes características:
- Diversificada, de manera que tenga en cuenta los diferentes tipos de catequesis y de catequistas.
- Encarnada o inculturada en la realidad de cada lugar y en el momento histórico dentro del cual debe realizarse la catequesis.
- Espiritual, de manera que ayude a los catequistas y catequizandos a crecer en su fe, en su identidad cristiana y en su compromiso apostólico.
- Metodológica, de acuerdo con las diferentes metodologías, pedagogías y técnicas que permitan al catequista una más eficaz comunicación del mensaje cristiano.
Tercero -Criterio misionero
La misión de la Iglesia, al igual que la de Jesús es obra de Dios. Después de la resurrección y ascensión de Jesús, los Apóstoles viven una profunda experiencia que los trasforma: Pentecostés. La venida del Espíritu Santo los convierte en testigos y profetas, inspirándoles audacia para trasmitir a los demás su experiencia de Jesús y la esperanza que los anima. Toda la acción evangelizadora de los apóstoles es la respuesta al gran mandato de Jesús resucitado: «Vayan y anuncien el Evangelio, el que crea se salva, el que no crea se condena».
Cuarto: - Criterio de metodología ESPAC
La ESPAC se propone continuar formando catequistas idóneos en el ser, en el saber y en el saber hacer, dentro de su metodología de Ver, Juzgar, Actuar, Celebrar y Evaluar, en comunidad. Supuesto ésto y sabiendo que hay una estrecha relación entre el antes, el durante y el después, nuestro proceso, como ya lo insinué, seguirá los siguientes pasos, etapas o escalones:
- El precatecumenado o anuncio misionero o kerygmático para suscitar la fe inicial y la adhesión personal del catequista a Jesucristo, a su mensaje y a su misión. Este paso concluye con el retiro kerygmático que permitirá al «simpatizante» definir su proyecto personal de vida comprometida en la causa de la catequesis.
- El Catecumenado o catequesis de iniciación que fundamentará la conversión del futuro catequista y lo capacitará en el conocimiento del contenido de la catequesis, de acuerdo con el Catecismo de la Iglesia católica.
- La Mystagogía o vida sacramental que fomentará el crecimiento la vida cristiana y de la espiritualidad propia de un catequista parroquial mediante la vivencia de la Eucaristía y de los demás Sacramentos.
- La Comunidad o compromiso pastoral en que culmina el proceso de formación del catequista para el servicio a su comunidad parroquial y diocesana.
Cambio de paradigmas.
No queremos que se continúe repitiendo el hecho común entre nosotros de hablar de pastoral de la postcomunión y de pastoral de la postconfirmación, buscando inútilmente caminos para que los niños o los jóvenes continúen participando de la catequesis, olvidándonos que en el proceso evangelizador debe existir una unidad que integre las cuatro etapas de la evangelización: - misionera, - catequística - litúrgica y - pastoral.
Por ello, la integralidad de la ESPAC constituye un proyecto que se desarollará por etapas en el que, el antes estará conformado por la acción misionera de primera evangelización; el durante por el estudio de la catequesis y de sus ciencias auxiliares y el después por la etapa de acción pastoral dentro de la comunidad eclesial en la que, en definitiva, deberá desembocar todo el proceso de formación de agentes especializados para la edificación de la comunidad cristiana, así:
- La etapa de simpatizantes. El Programa, en esta etapa, asume la función de llamar a la conversión mediante un retiro kerygmático de espiritualidad que permitirá al aspirante analizar su fe y descubrir su vocación de catequista. Sólo a partir de una conversión inicial y del compromiso del aspirante, la catequesis propiamente dicha podrá, luego, desarrollar su tarea específica de educación en la fe y de capacitación para educar en la fe. (cf. DGC 62). En este momento del proceso podremos hablar ya, con propiedad, de ingreso al estudio de la catequesis necesario para cuantos aspiran a formarse como catequistas. Nos basamos en lo que, al respecto, afirma el Papa Juan Pablo II en Catechesi Tradendae, y en nuestra propia experiencia:
La peculiaridad de la catequesis, distinta del anuncio primero del Evangelio que ha suscitado la conversión, persigue el doble objetivo de hacer madurar la fe inicial y de educar al verdadero discípulo por medio de un conocimiento más profundo y sistemático de la persona y del mensaje de Nuestro Señor Jesucristo. Pero en la práctica catequética, este orden debe tener en cuenta el hecho de que a veces la primera evangelización no ha tenido lugar. Cierto número de niños bautizados en su infancia llegan a la catequesis parroquial sin haber recibido alguna iniciación en la fe, y sin tener todavía adhesión alguna explícita y personal a Jesucristo. Sólamente poseen la capacidad de creer puesta en ellos por la gracia del bautismo y la presencia del Espíritu Santo. Pero, luego, los prejuicios de un ambiente familiar poco cristiano crean rápidamente algunas reticencias. A éstos es necesario añadir el grupo de otros niños, no bautizados, para quienes sus padres no aceptan sino tardíamente la educación religiosa: por motivos prácticos, su etapa catecumenal se hará en buena parte durante la catequesis ordinaria. Además muchos preadolescentes y adolescentes, que han sido bautizados y que han recibido sistemáticamente una catequesis así como los sacramentos, titubean por largo tiempo en comprometer o no su vida con Jesucristo, cuando no se preocupan por esquivar la formación religiosa en nombre de su libertad. Finalmente los adultos mismos no están en reparo de tentaciones de duda o de abandono de la fe a consecuencia de un ambiente notoriamente incrédulo. Es decir que la catequesis debe a menudo preocuparse, no sólo de alimentar la fe, sino de suscitarla continuamente con la ayuda de la gracia, de abrir el corazón, de convertir, de preparar una adhesión global a Jesucristo en aquellos que están aún en el umbral de la fe. Esta preocupación inspira particularmente el tono, el lenguaje y el método de la catequesis (CT 19).
b - La segunda y tercera etapas de la catequesis, llamada «Catecumenado», buscará promover y hacer madurar la conversión inicial, logrando que el aspirante a ser catequista adquiera, además del conocimiento de las ciencias auxiliares de la catequesis, el contenido catequístico de Sagrada Escritura, cristología, eclesiología, mariología, sacramentos, moral, doctrina social de la iglesia, etc., incorporado a un trabajo concreto de acción pastoral para hacer del catecúmeno un promotor de la comunidad cristiana y un dinamizador de la vida litúrgica de la parroquia.
La espiritualidad propia de la ESPAC expresada en nuestro emblema: A Cristo, centro y señor de la historia, lo conocemos en las Sagradas Escrituras, lo vivimos en la Eucaristía, lo amamos y servimos en los hermanos y lo anunciamos en comunidad, será la base sobre la cual se realice toda la formación de nuestros catequistas. Es así como esperamos realizar eficazmente un itinerario catequístico en el que, mediante las etapas necesarias, se anuncie a Jesucristo, se dé a conocer su vida enmarcada en la historia de la salvación, se explique su misterio de Hijo de Dios y se ayude eficazmente al catequizando a identificarse con Jesucristo en los sacramentos. (cf. DGC 235).
Nuestro propósito ante la coordinación académica.
A tiempo que el ámbito de las actividades de la ESPAC continúa ensanchándose en el País, los costos de correo y de teléfono en los aspectos académico y administrativo se acrecientan y la tecnología nos ofrece métodos más aficaces y económicos, la XI-Asamblea Nacional de Delegados reunida en Bogotá en noviembre de 2002 decidió ampliar los servicios de su Página web (www.espac-colombia.org) insertando en ella un Sistema de Información Académico que llamaremos SIRAC el cual permitirá a cada Delegación llevar todo su movimiento académico, estadístico interno y de comunicación con la Dirección General, a través de la Red (Internet).
Según ésto, a partir del mes de marzo:
- Las Delegaciones contarán con una herramienta que les permitirá consolidar en forma eficiente y con economía de esfuerzos, su labor académica: matrículas, notas, certificados, registro de novedades, consultas e informes; enviar datos para la emisión de diplomas en forma segura y consultar de manera unificada y ordenada todas las actividades de su Delegación.
- La Dirección General podrá consolidar la información nacional, emitir los diplomas y certificados, analizar estadísticas, efectuar consultas y asumir sus funciones en cuanto a la administración y custodia del registro académico.
- El SIRAC, actuando a través de Internet, es accesible desde cualquier lugar de Colombia y del mundo a través de internet.
- Para su funcionamiento, las Delegaciones no requirirán computadores de alto poder. Serán suficientes equipos con procesadores de 133 mhz, dotados de un programa de windows 95 y provistos de modem y acceso a internet.
- El acceso e interacción con la base de datos operará mediante un sitema de usuarios autorizados con clave de acceso y autonomía de modificación exclusivos para los datos bajo su responsabilidad.
- La disponibilidad del servicio será de 24 horas diarias, duante los 365 días del año.
- El SIRAC custodiará los datos suministrados por los Delegados en un back up diario en disco y en cinta.
- El SIRAC ofrece entrenamiento y soporte técnico para la operación y administración.
Nuestro propósito ante el VII-Congreso Nacional ESPAC.
Celebrado apenas hace cuatro meses el VI-Congreso Nacional en Villavicencio, podría parecer demasiado prematuro hablar ahora de un Congreso que habrá de realiarze en junio de 2005. Sin embargo, habida cuenta de que nuestros congresos no se pueden reducir a una concentración multitudinaria de catequistas, sino que deben ser un proceso de formación dentro del contexto presente de la Iglesia universal y de nuestro Proyecto, considero urgente dar pasos, desde ya, sobre la conveniencia, la temática, el lugar y los demás aspectos necesarios de prever con la debida anticipación.
Al agradecer nuevamente a Monseñor Nel Beltrán y a la Hermana Luz Ines Londoño su gentil acogida, lo mismo que la respuesta afirmativa a esta cita de las Delegaciones aquí reunidas, invocando la asistencia del Espíritu Santo y poniendo nuestro trabajo en manos de la Santísima Virgen María, damos por iniciadas las deliberaciones de nuestra XII-Asamblea Nacional de Delegados Diocesanos ESPAC.
Discurso de bienvenida de la hermana Luz Inés Londoño, Delegada Diócesis de Sincelejo.
Excelentísimo Monseñor Carlos Sánchez, equipo Directivo Nacional, Delegados Diocesanos, hermanas y hermanos todos:
La Diócesis de Sincelejo, en cuyo nombre expreso estos sentimientos, les da la más cordial bienvenida y les manifiesta el gozo que siente por la presencia de ustedes en este suelo, al mismo tiempo que nos declaramos altamente honrados de ser sus anfitriones durante el tiempo que durará esta XII Asamblea Nacional de Delegados Diocesanos ESPAC. Créannos: nos sentimos felices de acogerlos.
En estos tiempos de Nueva Evangelización estamos viendo lo que algún día los historiadores bien podrían llamar "El despertar del gigante dormido". Efectivamente, nuestra Iglesia grande y gloriosa, ha estado mucho tiempo como aletargada; como los discípulos ante la transfiguración de Jesús o, peor, en el huerto de Getsemaní, mientras el Señor oraba. Pero le sonó la hora de despertar; se está desperezando y está dispuesta a recuperar lo perdido.
Nuestra Iglesia diocesana, como todas la iglesias particulares que han escuchado la voz del espíritu, el clamor silencioso del pueblo y la vibrante, exhortación del Papa Juan Pablo II, esta empeñada en la nueva evangelización.
La ESPAC ha desempeñado un papel precursor innegable; ha venido, acompañando el proceso y ahora, después de esta Asamblea, será uno de sus factores generadores de catequesis kerygmática y catecumenal que prometen una nueva aurora: ¡El reinado de Dios esta cerca!.
Esta buena noticia nos invita a adoptar una mentalidad de cambio, de enmienda permanente, de continua renovación; quiera el espíritu de Dios darnos tal espíritu de superación que no nos permita detenernos antes de haber llegado a la casa del Padre celestial.
Esta Asamblea viene a darle una mayor plenitud a la ESPAC. Incorporar la perspectiva kerygmática implica un enriquecimiento y entra una nueva esperanza.
Hermanos y hermanas, tomemos conciencia del privilegio que se nos ha concedido: somos testigos del nuevo amanecer del ministerio de la Palabra en la Iglesia del Tercer Milenio, ¿Hasta dónde vamos a llegar?. Sólo el Señor lo sabe. Y, por lo pronto nos ha dicho al oído: "DUC IN ALTUM" (Rema mar adentro) y nosotros, con Pedro, le decimos: Señor, hemos hecho muchos esfuerzos, algunos de ellos infructuosos, "Pero porque tú lo dices, lanzaremos las redes".
