Dimensión Paradigmática de la Fe
La moderna concepción del mundo está orientada hacia el futuro
A veces vivimos muy ocupados de nuestro presente con gran tendencia a estancarnos, a perder la fe en nosotros mismos, a no proyectar nuestra vida, a no trascender.
Nos interesa demasiado el pasado y tanto lo añoramos que no buscamos el cambio necesario y por lo mismo, nos estancamos.
No podemos ver el futuro como negación de la fe o como primacía de la ciencia.
Futuro, Trascendencia y Fe son una unidad. Sólo en relación con el futuro es posible comprender el pasado y el presente; es posible construir la historia; el proceso de la libertad, el compromiso, la capacidad humana de construcción del conocimiento, del proyecto y de la transformación.

Futuro se escribe con Fe
La Revelación es una "promesa". La Palabra de Dios se orienta al futuro, es la Buena Nueva. Según la concepción bíblica, el mundo es algo en virtud de la promesa divina. Un mundo, una historia de la que sólo podemos ser responsables los que esperamos.
Dios está delante de nosotros como la fuerza, como nuestro futuro. Como un futuro que no nace sólo de nuestras potencialidades, sino de nuestra libertad para hacer realidad sus posibilidades y sólo ella puede comprometernos en la construcción de un mundo realmente "nuevo". El futuro divino, que la fe nos muestra, es entonces el dinamizador de nuestro presente y el eje de la historia de nuestras vidas.
Con la venida de Cristo no se termina la historia, empieza el futuro, el "después de Cristo". Cuando el catequista obedece a este mensaje, se compromete con la "Verdad", con la construcción del "Reinado". Por eso, cristianos somos los que "tenemos esperanza", como nos lo enseña San Pablo (Ef 2,22; 1 Tes 4,13). Somos los comprometidos con el futuro.

Proyecto
Construir el Reinado es Construir el Futuro.
El mundo natural y el mundo de la Fe convergen. La Fe es la fiadora del futuro del mundo. Tenemos el compromiso de que el futuro del mundo sea al mismo tiempo el proceso de construcción del reinado de Dios. Nuestro compromiso no es sólo porque Dios reine en la Iglesia sino porque reine en todo el mundo.
Nos corresponde a los catequistas ser la fuerza liberadora y crítica que impulsa el mundo hacia adelante y hacia más allá. Pero no somos sólo críticos o intérpretes, somos fundamentalmente constructores activos, participativos, con propuestas y acciones concretas. Y esas propuestas y acciones son también el objeto de la Ciencia y de la Fe. Es que el futuro no está aún escrito. Por eso la necesidad e importancia de la Fe.
Es función del catequista participar en el proceso de descubrir el futuro y de construirlo en la Fe. Abraham se mostró obediente a Dios y partió para un lugar que debería recibir en herencia; y partió sin saber a dónde iba. (Hb 11,8).

Ciencia
La ciencia es la develación del Plan de Dios. El permite que vayamos descubriendo, poco a poco, el Plan, el Proyecto, el Código, la Promesa, el Verbo, el Universo, el mundo futuro, el siglo XXI.
Durante la época que llamamos "el mundo moderno" los científicos utilizaron una visión mecanicista del mundo; basaron sus ideas en en la teoría matemática de Newton, en la filosofía racionalista de Descartes y el método científico de Bacon. Ese paradigma o explicación del mundo se introdujo tan profundamente en nuestra cultura que se lo identifica con el método científico.
La aplicación del paradigma moderno transformó el mundo, produjo los cambios científicos y tecnológicos que nos rodean y nos absorben, pero, al mismo tiempo, sumió a la sociedad, como un todo, en una crisis cuyas numerosas manifestaciones podemos ver y leer a diario. Las veíamos globalmente en los 14 sistemas . Tasas elevadas de inflación y desempleo, crisis energética, crisis de asitencia a la salud, polución y desastres ambientales, una onda creciente de crímenes y violencia, una educación que no responde a las necesidades y posibilidades del ser humano, etc. no son más que facetas diferentes de una sola crisis, esencialmente una crisis de percepción. Estamos intentando aplicar los conceptos de un paradigma de una visión del mundo obsoleta y una realidad que ya no puede ser comprendida en función de esos conceptos.
En este siglo, empezando por la física, se fue operando una revolución conceptual, una profunda transformación en la visión del mundo, se fue abriendo paso el llamado paradigma de la post-modernidad. El mundo pasó a ser visto como un todo orgánico, integral, ecológico, armonioso e indivisible, una red de relaciones e inter-relaciones. Este nuevo paradigma está produciendo una nueva visión de la realidad, un cambio fundamental en nuestra manera de pensar, percibir y valorar. La profundidad y extensión de ese cambio es una dimensión sin precedentes que producirá profundas modificaciones en nuestras estructuras culturales, sociales y políticas.
Una manifestación de ese cambio cultural es el fenómeno o movimiento llamado de la Nueva Era, que es una mezcla de concepciones orientales y occidentales, gnosis y espiritismo, religiones y doctrinas esotéricas, medicinas alternativas y técnicas cerebrales que ejercen gran atracción en multitud de personas. En efecto, una multiplicidad de enfoques permite atraer a multiplicidad de personas.
La Iglesia, el cristiano, el catequista, por lo tanto, no puden permancecer ajenos a este proceso de transformación, a esta búsqueda planetaria de nuevas formas de pensar, de sentir, de valorar y actuar. Es compromiso del cristiano descubrir las "semillas del Verbo" en la postmodernidad, develar sus aciertos y vacíos, construir el Reinado de Dios a partir de la realidad misma, inculturar el Evangelio en el futuro social, dar sentido a la sed de verdad, de mística y de trascendencia de tantos.
Se busca reconstruir la familia. Hay un redescubrimiento de la capaciad de autosanación como escape a la manipulación de las medicinas, de drogas y aparatos. La sociedad se orienta a los procesos ecológicos y busca el reciclaje de las fuentes de energía. El ser humano recupera su vitalidad a través de un mayor cuidado del cuerpo, de la alimentación y el relax. La comprensión del otro y el trabajo en equipo desarrollan el sentido de la solidaridad. La interdisciplina se orienta a la integración del conocimiento y a la visión global de los problemas. El ecumenismo y el respeto a la pluralidad abren el corazón y la mente de muchos. La búsqueda de la paz tiene cada vez nuevos personajes y procesos. La defensa de los derechos humanos y dela justicia comprometen a muchos más. Los procesos demográficos y la participación tienen un mayor espacio y oportunidad. La calidad de la vida adquiere un sentido más global y permanente. La tecnología descubre su sentido humano.

Catequesis
La catequesis, a ejemplo de Jesús, tiene que salir al encuentro de la post-modernidad, tiene que ser opción explícita del futuro. Salir al encuentro de la gente y acogerla, significa ser capaz de comprender sus procesos, de entender su cultura, sus búsquedas, sus costumbres, su ciencia, su tecnología.
Salir al encuentro de la postmodernidad significa para cada uno, ser capaz de clarificar su misión y su función frente al niño, al joven, al adulto, al anciano, a la pareja, al discapacitado, al marginal, al enfermo. Hay algunas catequesis de postmodernidad que exigen una especial atención porque son un reto de compromiso y de creatividad, de investigación y de actualización.
Catequesis del joven implica: preocupación por la catequesis del amor, del proceso de construcción de la afectividad y la sexualidad, de la integración de la pareja, del desarrollo de procesos de autoconducción y participación.
Catequesis de la familia implica: capacitación de los padres para la catequesis familiar; para el proceso de maduración de la pareja y para la forma-ción integral de los hijos a lo largo de su proceso evolutivo y, especialmente, para el uso consciente de su libertad y su proceso de emancipación.
Pero sobre todo catequesis del adulto para la postmodernidad. Si, según Santo Domingo "una meta de evangelización inculturada es siempre la de la salvación y liberación integral de un determinado pueblo" entonces la la catequesis debe aceptar un reto global y plural, que le permita llegar a todos los agentes de la transformación social:
Catequesis para las personas y grupos que detestan el poder político, económico, cultural y social. El ejemplo de Jesús nos muestra la firmeza de su corazón y cómo en ocasiones esta labor de catequesis se centra en la denuncia y la propuesta. El estudio de las ciencias sociales, de la historia, de la sociología y la economía le permiten denunciar, exigir y presentar propuestas en torno a la verdad, la justicia, la proporcionalidad, los derechos humanos y la calidad de vida.
Catequesis para el hombre del trabajo en todos los niveles, orientada al ejercicio consciente de su profesión, para que descubra su papel en los procesos de construcción social. Mientras la catequesis no supere lo general de la formación y no se adentre en el acompañamiento y la iluminación de las opciones intelectuales y laborales, la parroquia, la empresa, la política, la economía, los laicos, los grupos y las asociaciones estarán alejados del proceso de penetar la cultura; de encarnarse en ella, elevar los valores, hacer posible el afianzamiento del cristianismo y responder en forma envangélica a los desafíos de la postmodernidad. Cuando, como bautizados, consideramos que toda clase social, todo grupo humano, toda persona, profesión u oficio, todas las ideologías, culturas y modos de vida son sujetos de redención y liberación por el Evangelio, entonces estamos llamados y enviados a ser evangelizadores y podemos ser catequistas.
Catequesis preferencial para el pobre y marginado como clarificación de su conciencia, de sus valores, de su necesidad de superar el conformismo y traducirlo en proceso organizativo, participativo y de construcción de alternativas a partir de la experiencia. Es en este reto catequístico donde más se hace urgente la necesidad de hacer del catequizado un catequizador que facilite la labor de endoinculturación del Evangelio desde la cultura y los valores del pueblo.
Catequsis que forma, articula y dinamiza la comunidad como eje de vivencia de valores, de propuestas de vida, de experimentación del vivir en Cristo. Entonces la catequesis se multiplica en la familia, en los vecinos del barrio. Se siente la fuerza de articularse a los compañeros de trabajo. Ve la eficacia testimonial de pertenecer y actuar en su organización profesional o gremial. Descubre que la misión de transformar la acción cotidiana de los hombres es una acción liberadora de eficacia evangelizadora.
Catequesis de comunión creciente en Cristo:
-Comunión con el prójimo. Cristo y el prójimo son: el enfermo sin recursos, el ignorante y el marginado, el grupo explotado o reprimido, la región olvidada y el país dependiente o masacrado. Cristo es tajante al afirmar: "lo que hagáis con el más pequeño de mis hrmanos, conmigo lo hacéis". "Si alguno dice que ama a Dios a quien no ve, y no ama a su hermano a quien sí ve, ese es un mentiroso".
-Comunión con Cristo en su palabra. Mientras Jesús se encontraba predicando ante una gran multitud, alguien le dice: "Maestro, tu madre y tus her-manos te necesitan". Y Jesús le responde: "¿Quiénes son mi madre y mis hermanos sino aquellos que cumplen la voluntad de mi Padre?". Por consiguiente, toda la doctrina de la Iglesia y la catequesis misma, se quedarán en vana palabrería si no son expresión y vivencia permanentes de esta afirmación de Cristo en el Evangelio.
- Comunión con Cristo en la Eucaristía. El seguimiento de Cristo exige no sólo identificarnos con él sino con su mensaje. Eso pudiera decirlo cualquier lider: "Es mi amigo quien sigue mis mandatos". Pero Cristo agrega: "Esto es mi cuerpo, quien come mi cuerpo epermanece en mi y yo en él". Nosotros podemos tener en cada neurona de nuestro cerebro la energía de Cristo y estamos en capacidad de hacer de cada uno de nuestros pensamientos el pensar de Cristo hasta sentir como el Apostol Pablo quien decía:" No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi".

Tecnología
El proceso de formación del catequista debe hacer consciente de la universalidad del evangelio y ayudarle en el desarrollo de todas las potencialidades, con el fin de que todos los medios de evangelización pueden ser conocidos y usados. Se tiene que buscar la formación en las más diversas metodologías y técnicas, que multipliquen la eficiencia de la catequesis. La formación debe ser estimulada, desarrollada, articulada de tal manera que el desarrollo de la ciencia y la tecnología sean puestas al servicio catequístico.
Es una negación de la universalidad del mensaje, el que cualquier ciencia, tecnología, técnica o metodología sea desaprovechada. Es un don que se recibe y se entierra para que no de fruto. Ese es el pecado de omisión.
El poder temporal está en íntima relación con la informática y que todas sus empresas se planean y realizan con la ayuda de la tecnología. Si queremos, pues, incidir en la conversión del corazón de los individuos y en las estructuras temporales para inculturar allí el Evangelio, debemos hablar el mismo lenguaje del mundo de la ciencia y la tecnología, es de cir, debemos también nosotros valernos de la informática y la tecnología para el mejor logro de los objetivos de la catequesis. Todo lo que hagamos en este sentido será una forma de multiplicar la eficacia de la acción catequística. "El mundo es n uestro, nosotros de Cristo y Cristo es de Dios".
Debemos integrar la capacidad de aglutinar personasEn virtud de lo anterior, el proceso de formación de un catequista ESPAC debe llevarlo a desarrollar sus propias potencialidades para ponerlas al servicio del conocimiento, la utilización, el manejo y la producción de los medios modernos de comunicación aplicados a la evangelización.
Tenemos cuatro niveles y cuatro retos en el manejo de la tecnología comunicacional: el conocimiento, la capacidad de utilización, el manejo de la producción y la propiedad de medios. Su dominio es un proceso, proceso personal de cada cate-quista, proceso de cada grupo, parroquia y diócesis, proceso de la ESPAC, proceso de la Iglesia.
Debe constituírse en un reto personal y del proceso de formación del catequista, el conocimiento de la tecnología de medios. Todo módulo debe conducir a la reflexión sobre el medio más útil para ampliar el conocimiento, la identificación y el compromiso. De pronto la sensibilización se fortalece con el video, o la generalización con el cine la reflexión con el computador, la integración con la red. Cuándo una imagen es más impactante o lo hace mejor la música o la palabra? Se dice que una imagen vale más que mil palabras y sinembargo la catequesis sigue privilegiando el texto la palabra. ¿Acaso Jesús no fue un maestro en la forma de utilizar el conocimiento que tenía de las costumbres de su pueblo para luego transformarlas en símbolos, ejemplos, metáforas y parábolas cuya riqueza de contenido aún no desentrañamos en su totalidad?
Pero no basta con hablar de la importancia de los medios, metodologías y tecnologías. Lo importante es aprender a usarlos.
Aprender a manejar los aparatos y buscar el que los grupos de catequistas y las parroquias estén dotados de ellos. Sólo su uso frecuente permitirá descubrir su riqueza instrumental y su valor relativo. Es necesario que la ESPAC motive su uso, recomiende en cada una de sus lecciones los medios más apropiados, facilite recursos audiovisuales propios para cada tema. En esa forma el catequista aprenderá a descubrir la inmensa riqueza presente en los medios que utiliza la comunidad, en sus fotografías, en la música y canciones preferidas, en los videos que alquila con frecuencia, en los programas de televisión que le toca ver, en los juegos electrónicos, en los programas computarizados, en la invasión que se avecina del multimedia.
¿Qué mensaje transmiten? ¿Que valores refuerzan? ¿Qué conductas motivan? ¿Qué relaciones proponen? ¿Cómo inducen el conocimiento, la creatividad, la acción?
El catequista y la catequesis no pueden limitarse a hacer uso de los medios ya creados y no siempre fáciles de adquirir. Es necesario tener creatividad para producirlos valiéndonos de los recursos que tengamos a mano de manera que sirvan en nuestra acción catequística ordinaria para inculturar el Evanagelio. Y no pensemos que ésto es un proceso demasiado complejo y costoso. Comencemos por hacer la carta abierta, el boletín, una exposición de fotografías sobre la realidad comunitaria, eleboremos un audiovisual con su temática, sus filminas, su musicalización. Elaboremos un video filmando imágenes y textos fijos, documentales, música apropiada, etc. En el computador, creemos bases de datos sobre la realidad contextual, perfeccionemos el boletín parroquial o de los catequistas, actas y materiales, diseñemos imágenes y carteleras. Utilizando el Módem entremos en red con otros catequistas, grupos, parroquias y movimientos apostólicos; aprovechemos ese contacto para conocer nuevas personas, intercambiar y actualizar información.
Es necesaria una decisión pastoral y de catequesis que leve a que ESPAC se comprometa en la adquisición, capacitación y utilización de tecnología comunicacional y que ésta llegue a todos los niveles y procesos de la formación, organización y acción catequística. Es un reto de eficiencia y un deber de cristianos. La formación debe dar eficacia a la acción, y la acción debe señalar las necesidades de formación.
El camino es largo y puede ser difícil, pero la meta es siempre visible y atrayente. ¡Adelante pues, y que Jesús, el Maestro nos siga mostrando el camino y dándonos la fuerza para recorrerlo.!
