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Segunda ponencia

Retos pastorales para la catequesis en la lglesia colombiana, a la luz del Documento de Santo Domingo

Padre Alirio Ramírez Gómez,
Director del CECAM Manizales

Introducción

Podemos decir, con seguridad, que el Documento de Santo Domingo es un despliegue, en su forma, en SUS contenidos y en su proyección, del discurso inaugural de Juan Pablo II.

Por lo mismo, es el Santo Padre quien plantea los retos pastorales que debemos asumir en América Latina y, por lo tanto, en Colombia, de cara al Tercer Milenio Adveniente y en el compromiso de la Nueva Evangelización.

En varios momentos de su discurso inaugural, el Santo Padre invita a los Obispos de América Latina a asumir los retos que el mundo plantea a la Iglesia de hoy.

Así mismo lo indica al presentar el tema de esta Conferencia Latinoamericana: "Nos reunimos ahora en Santo Domingo para tratar el tema ‘Nueva Evangelización, Promoción Humana, Cultura Oristiana’, que engloba las grandes cuestiones que, de cara al futuro, debe afrontar la Iglesia ante las nuevas situaciones que emergen en Latinoamérica y en el mundo" (Discurso inaugural, 1).

Y agrega: " Y si la providencia nos ha convocado para dar gracias a Dios por los quinientos años de fe y de vida cristiana en el Continente Americano, acaso podemos decir con más razón aún que nos ha convocado también a renovarnos interiormente y a "escrutar los signos de los tiempos" (Cf. Mt. 16,3). En verdad, la llarnada a la Nueva Evangelización es ante todo una llamada a la conversión" (Discurso inaugural, 1).

Refiriéndose a Jesucristó, hilo conductor de la historia y por lo tanto eje central en Santo Domingo, el Santo Padre afirma: "Esta es nuestra tarea; hacer que la verdad sobre Cristo y la verdad sobre el hombre penetren aún más en todos los estratos de la sociedad y la transformen (Discurso inaugural, 5).

Y continúa el Santo Padre definiendo y consolidando los puntos fun-damentales que deben orientar la acción evangelizadora de la Iglesia hoy, para afrontar los retos que plantea a esta acción el mundo actual y que deben ser tenidos en cuenta por la Conferencia de Santo Domingo:

"En sus deliberaciones y conclusiones, esta conferencia ha de saber conjugar los tres elementos doctrinales y pastorales que constituyen como las tres coordenadas de la Nueva Evangelización: Cristología, Eclesiología y Antropología. Contando con una profunda y sólida Cristología, basados en una sola antropología y con una clara y recta visión eclesiológica, hay que afrontar los retos que plantean hoy a la acción evangelizadora de la Iglesia en América" (Discurso inaugural, 5).

En los capítulos II, III y IV de su discurso, que se desarrolla en la segunda parte del Documento de los Obispos, el Santo Padre se propone presentar algunas prioridades doctrinales y pastorales desde la perspectiva de la Nueva Evangelización. (Discurso inaugural, 5).

Tratando de sintetizar y relacionar la propuesta definida por el Santo Padre, asumida por los Obispos en Santo Domingo y constituida en el compromiso que debemos asumir en América Latina y en Colombia, podemos presentar el siguiente esquema:

El Santo Padre indica los fundamentos para la Nueva Evangelización que responda adecuadamente a los retos que le plantean hoy a la acción evangelizadora, Cristología, Eclesiología, Antropología.

Podemos así concluir la urgencia de conocer a Jesucristo, a la Iglesia y al hombre, como el contenido de la verdad que debe guiamos para ser libre (cf. Jn 8,32), vocación a la que todos hemos sido llamados (cf. Gal. 5,13). Esto es lo que Juan Pablo II define como las tres coordenadas de la Nueva Evangelización, habían sido presentados por la III Conferencia del CELAM en Puebla, en 1979, como el contenido de la Evangelización (Puebla, cap. Y de la segunda parte, números 165-339).

Este primer aspecto es un reto para la formación de nosotros como catequistas.

Luego, el Santo Padre nos presenta lo que él llama las grandes cuestiones que de caraal futuro debe afrontar la Iglesia ante las nuevas situaciones que emergen en Latinoamérica y en el mundo: Nueva Evangelización, Promoción Humana y Cultura Cristiana.

El anuncio de Jesucristo, la promoción integral del hombre y la construcción de una cultura cristiana se convierten en los retos que debe asumir la Iglesia a través de cada uno de sus miembros, a través de cada uno de nosotros, porque la Iglesia prolonga la acción salvífica de Cristo (cf. Jn 20,21), a servidora de las personas y de la sociedad (cf. Mt 20, 26-25; 1 Cor 4,1 ss), y debe construir la civilización del amor, la cultura cristiana (cf. Ap. 21,1-5).

Finalmente, el Santo Padre alude permanentemente a la situación del mundo actual, el cual debe ser penetrado y transformado por la verdad del Evangelio.

Aquí plantea un reto de verdadera urgencia para la Iglesia y muy concretamente para nosotros los catequistas, y es conocer al hombre y su realidad en el mundo actual. Tenemos que escrutar los signos de los tiempos y dejarnos interrogar por la situación que vivimos, para cumplir adecuadámente nuestra acción evangelizadora.

Cada una de las Escuelas Parroquiales de catequistas ha respondido a unos interrogantes sobre la Nueva Evangelización, la promoción humana y la cultura cristiana en sus respectivas comunidades.

Ustedes han elaborado un marco de realidad de sus respectivas comunidades parroquiales y de sus regiones.

Nos proponemos ahora, con la orientación del Santo Padre y de los Obispos de América latina reunidos en IV Conferencia General del CELAM en Santo Domingo, destacar algunos retos pastorales y las líneas de acción de sus respectivas comunidades, y entre todos, podamos reconocer nuestros compromisos con la Iglesia en Colombia.

Este Tercer Congreso Nacional de la ESPAC debe señalarnos un camino que nos permita avanzar hacia el tercer milenio con la tarea de impulsar la Nueva Evangelización.

Algunos retos y líneas pastorales propuestos por los obispos de america latina en Santo Domingo

El primer gran reto que surge a la luz de Santo Domingo es el de la Nueva Evangelización

Esta convocación hecha por el Santo Padre desde 1983, cuando comenzó el novenario de años para la preparación del quinto centenario de la Evangelización en América, se convierte en un reto y en un desafío de cara al tercer milenio.

"La Nueva Evangelización tiene como finalidad formar hombres y comunidades maduras en la fe y dar respuesta a la nueva situación que vivimos, provocada por los cambios sociales y culturales de la humanidad. Ha de tener en cuenta la urbanización, la pobreza y la marginación. Nuestra situación está marcada por el materialismo, la cultura de la muerte, la invasión de las sectas y propuestas religiosas de distintos orígenes" (DSD,26).

Todas estas debilidades de nuestra sociedad, contrarias al Evangelio indican un vacío en nuestras comunidades, vacío que viene a ser ocupado por estas situaciones de pecado.

El reto de la Nueva Evangelización nos compromete con Jesucristo, Evangelio vivo del Padre, y con la Iglesia, pueblo de Dios, que continúa la obra realizada por Jesucristo.

Para afrontar este reto, los Obispos de América Latina, en Santo Domingo, nos presentan varias exigencias, después de una des-cripción de lo que es la Nueva Evangelización.

La Nueva Evangelización continuará en la línea de la Encarnación del Verbo

Asumir la Encarnación es comprometernos en dos dimensiones fundamentales.

Configurarnos con Jesucristo, único Redentor del mundo

Al respecto, en la Exhortación Apostólica, sobre la catequesis de nuestro tiempo, Juan Pablo II destaca que se transmite la enseñanza de Jesucristo, o sea, que lo que enseña es Cristo; y el único que enseña es Cristo por medio del catequista (cf. CT,6).

La Encarnación exige: despojo, como búsqueda del interés del otro; solidaridad con las personas a las cuales servimos; entrega total por el prójimo, y, vida nueva. como fruto de estas actitudes (cf. Flp 2, 5-11).

Comprometernos con la persona y la sociedad la cual Cristo y la Iglesia debemos liberar de toda opresión

La Encarnación es un encuentro real con la situación de la persona y de la sociedad para su plena liberación. Exige una transformación de la realidad.

La Nueva Evangelización exige la conversión pastoral de la Iglesia. Tal conversión debe ser coherente con el concilio

A la configuración con Cristo hecho hombre para salvarnos, corresponde nuestra configuración con la Iglesia que no corresponde al mundo actual; a la Iglesia que nos presenta el Concilio Vaticano II en sus cuatro Constituciones que maravillosamente profundiza y describe la Exhortación Apostólica sobre la Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el mundo, como una Iglesia misterio de comunión para la misión. No asumir esta Eclesiología es frustrar el plan de Dios para nosotros y convertir en fracaso nuestra acción evangelizadora a través de la Catequesis.

El mismo Documento de Santo Domingo, citando el Discurso Inaugural del Santo Padre, nos describe con mucha claridad la Iglesia que nos exige el momento actual: "consciente de que el momento h¡stórico que vivimos nos exige dellnear el rostro de una Iglesia viva y dinámica que crece en la fe, se santifica, ama, sufre, se compromete y espera en el Señor (Discurso Inaugural, 25), queremos volver a redescubrir al Señor resucftado que hoy vive en la Iglesia y se entrega a ella, la santifica ((cf. Ef. 5,25-26) y la hace signo de la unión de todos los hombres entre síy de estos con Dios. (cf. LG,1).

Queremos reflejar este rostro en nuestras Iglesias particulares, Parroquias y demás com,'nida des cristianas. Buscamos dar impulso evangeilzador a nuestra Iglesia a partir de una vivencia de comunión, que ya se experimenta en diversas formas de comunidades existentes en nuestro continente" (DSD.54).

Esta nueva evangelización compromete cuatro posibilidades, que deben ser nuestra tarea permanente desde la catequesis:

  • Debe señalar y animar el camino a la santidad, pues la Iglesia es comunidad santa (cf. 1 Pe 2,9).
  • Debe formar comunidades vivas y dinámicas: Diócesis, Parroquia, comunidades eclesiales de base, la familia.
  • Debe ser comunión orgánica, unidad en el Espíritu, diversidad de ministerios y carismas.
  • Debe anunciar el Reino a todos los pueblos. Ella existe para evangelizar (cf. EN,14).

El segundo reto que nos presenta Santo Domingo'es la Promoción Humana

Es indudable que una de las grandes riquezas del Concilio Vaticano II es la nueva relación 'de la Iglesia y el mundo, claramente definida en la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual "Gaudium et Spes", que se fundamente en la dignidad de la persona humana, su dimensión comunitaria y su actividad en el mundo para referirse luego a algunos problemas mas urgentes: matrimonio y familia; cultura, economía, política paz y promoción de la comunidad.

En el Sínodo de 1971, sobre Justicia en el mundo, afirman los Padres Sinodales:

"La acción en favor de la justicia y la participación en la transformación del mundo, se nos presenta claramente como una dimensión constitutiva de la predicación del Evangelio, es decir, la misión de Iglesia para la redención del género humano y la liberación de toda situación opresiva"

El hombre, pero el hombre concreto e histórico, es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión (cf. Redemptor Hominis,14).

Justamente en el Documento de Santo Domingo comienza la reflexión sobre este reto pastoral citando el numeró 31 de "Evangeli Nuntiandi", donde se describen los vínculos que existen entre evangelización y promoción humana; vínculos de orden antropológico, teológico y evangélico, y esto en razón de que la evangelización tiende a la promoción integral de la persóna (cf. EN, 29-39).

Ya lo había afirmado el Apóstol, San Juan "Si alguno dice: yo amo a Dios, y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve" (1 Jn 4,20), haciendo eco a las palabras del Señor: "Les aseguro que cuando lo hicieron con uno' de mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron" (Mt 25, 40).

"El sentido último del compromiso de la Iglesia con la promoción humana, predicado reiteradamente en su Magisterio social, está en la firme convicción de que la "genuina unión social exterior precede de la unión ~e los espíritus y de los corazones, esto es la fé de la caridad "(GS 42)" (DSD, 157).

En esta parte, tanto el Santo padre én su discurso inaugural, como los Obispos de América Latina en el Documento de Santo Domingo, destacan la importancia de la Doctrina Social de la Iglesia: "la enseñanza del pensamiento social de la Iglesia, 'forma parte de la misión evangelizadora' (SRS 41), y tiene 'el valor de un instrumento de Evangelización' (CA,54), porque ilumina la vivencia completa de nuestra fe" (DSD, 158).

Para afrontar este reto pastoral, los Obispos de América Latina en Santo Domingo, nos dan unas orientaciones y nos describen los nuevos signos de los tiempos en el campo de la promoción humana, destacando los desafíos que en este aspecto constituyen la Familia y la Vida.

La promoción humana es una dimensión privilegiada de la Evangelización

Jesús es el buen samaritano que actúa motivado por la dignidad de todo hombre, cuyo fundamento está en Jesucristo mismo como Palabra creadora (Cf Jn. 1,3), encarnado (Cf. Jn. 1,14).

En este sentido, la solidaridad cristiana no es sólo el servicio a los necesitados, sino principalmente fidelidad a Dios. (Cf. DSD, 159).

"Nuestra fe en Jesucristo y, el amor a los hermanos, tiene que traducirse en obras concretas. El seguimiento de Cristo significa comprometerse a vivir según su estilo" (DSD 160).

La incoherencia entre fe y vida es una de las caúsas que generan pobreza en nuestros países, porque no hemos penetr,ado con la fe en los sectores y en las estructuras sociales (Cf. DSD, 160).

Estas orientaciones que nos presentan los Obispos deben ayudarnos a descubrir nuestras actitudes como bautizados y nuestro compromiso como evangelizadores.

¿Nuestra condición de bautizados, que vivimos en nuestro Bautismo en la Catequesis, nos compromete efectivamente con las personas y con la sociedad donde cumplimos nuestra misión?

Esto exige un conocimiento de la realidad de las personas y del medio donde evangelizo, para poder transformarlas con la fuerza del Evangelio.

Los Obispos nos presentan nuevos signos de los tiempos en el campo de la promoción humana

Partiendo de la visión cristiana de la persona, de la sociedad y de la creación, los Obispos de América Latina hacen una lectura global de los signos de los 'tiempos en el campo de la promoción humana, para América Latina.

Esa es la responsabilidad que nos compete como catequistas y fue el trabajo previo que se les pidió realizar por escuelas y por regiones: una visión de la persona y de la comunidad en su medio.

Vamos solamente a anunciar los signos de los tiempos destacados por los Obispos de América Latina, para confrontarlos con el análisis que ustedes han hecho de su realidad, complementar su trabajo y encontrar líneas de acción de acuerdo con la reflexión que venimos haciendo.

El ejercicio hecho por los Obispos al analizar estos signos de los tiempos, nos pueden ayudar en el análisis que debemos hacer en cada una de nuestras 'comunidades y regiones: breve descripción doctrinal, desafíos pastorales y líneas de acción.

Derechos humanos; ecología; la tierra; don de Dios; empobrecimiento y solidaridad; el trabajo; la movilidad humana; el orden democrático; nuevo orden económico; integración latinoamericana.

Especial s¡gnificación de la familia y la vida en la promoción humana

En el marco de estos signos de los tiempos, los Obisp'os en Santo Domingo hacen una especial referencia a la familia y a la vida, en razón de la difícil problemática que vive hoy la familia, santuario de la vida, y la profunda relación de la catequesis con la educación de la familia en la fe y la proclamación de Dios como el único Señor de la vida.

"La Iglesia anuncia con alegría y convicción la Buena Nueva sobre la familia,'en la cúal se fragua el futuro de la human,idad y se concreta la frontera decisiva de la Nueva Evangelización. Así lo proclamamos aquí en América Latina y el' Caribe, en un momento histórico en que la familia es víctima de muchas fuerzas que tratan de destruirla o deformarla" (DSD, 210).

Este testimonio de 'los Obispos debe hacernos pensar qué lugar le estamos dando a la familia, empezando por la familia de cada uno, en nuestra misión evangelizadora.

Desde la familia tenemos que empezar a reconstruir la sociedad y a fortalecer la Iglesia, porque la familia es la Célula de la sociedad y es la Iglesia doméstica.

Conocer el plan de Dios sobre la familia (Cf. DSD, 214) y la realidad de nuestras familias, es un reto pastoral prioritario en nuestra catequesis.

La promoción humana hunde su raíz en la Encarnación del Hijo de Dios, ya que "el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del verbo Encarnado" (GS, 22).

Este es un reto que nos exige dejar unas líneas de acción bien definidas al finalizar nuestro Encuentro ESPAC, para que vivamos la íntima relación entre Evangelización y Promoción Humana.

El tercer reto que nos indican los Obispos de América Latina en Santo Domingo es la cultura cristiana

Este reto compromete lo que Pablo VI llamó "el eje central de la Evangelización", o sea, la fidelidad a un mensaje del que somos se,rvidores, un mensaje que permanece él mismo a lo largo de la historia, y la fidelidad de las persónas a quienes hemos de transmitirlo intacto y vivo (Cf. Evangelii Nuntiandi, 4), en un mundo sometido a cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero. El espíritu científico modifica profundamente el ambiente cultural y las maneras de pensar (Cf. Constitución Gaudium et Spes, 1-10).

¿Cómo penetrar con el Evangelio en la cultura moderna? Veamos lo que nos dice el Santo Padre en su discurso inaugural en Santo Domingo: "Aunque el Evangelio no se identifica con ninguna cultura en particular, si debe inspirarlas para, de esta manera, transformarlas desde dentro, enriqueciéndolas con los valores cristianos que derivan de la fe. En verdad, la evangelización de las culturas representa la forma más profunda y global de evangelizar a una sociedad, pues mediante ella el mensaje de Cristo penetra en las conciencias de las personas y se proyecta en el ethos de un pueblo, en sus actitudes vitales, en sus instituciones y en todas las estructuras" (Discurso inaugural, 20).

Tiene, pues, aquí la catequesis un campo de acción para cumplir su misión de "hacer crecer a nivel de conocimiento y de vida el germen de la fe sembrado por el' Espíritu Santo con el primer anuncio" (Catechesi tradendae, 21).

"El Reino que anuncia el Evangelio es vivido por hombres profundamente vinculados a una cultura" (Evangelii Nuntiandi, 20).

"En nuestros días se percibe una crisis cultural de proporciones insospechadas" (Discurso inaugural, 21), y aunque se conservan algunos valores, al mismo tiempo' se han eliminado valores religiosos fundamentales y se han introducido concepciones engañosas que no son aceptables desde el punto de vista cristiano.

Preocupa grandemente a la Iglesia la fractura entre los valores evangélicos y las culturas modernas (Cf. Discurso inaugural, 22; Evangelii Nuntiandi, 20).

Este reto frente a la cultura está profundamente arraigado en el Espíritu de la Encarnación, que transforma al hombre y a la sociedad desde dentro (Cf. Evangelii Nuntiandi, 18).

Los Obispos de América Latina nos enseñan cómo "Pentecostés pone, de manifiesto la universalidad del mandato evangelizador; pretende llegar a toda cultura. Manifiesta también la diversidad cultural de los fieles" (DSD, 228).

En el Documento de Santo Domingo, nuestros Obispos presentan varios aspectos fundamentales sobre la relación entre el Evangelio y la cultura, la pluralidad de culturas, las nuevas culturas, y cómo actuar en la cultura.

El Evangelio y la cultura

Es necesario inculturar el Evangelio, por la crisis cultural que vivimos actualmente, en la cual van desapareciendo valores evangélicos; y aún humanos fundamentales. Es éste un desafío gigantesco para una Nueva Evangelización.

Esta inculturación debe hacerse a la luz de los tres grandes misterios de la salvación:

Navidad, que muestra el camino de la Encarnación y mueve al evangelizador a compartir su vida con el Evangelizado.

La Pascua, que conduce a través del sufrimiento a la purificación de los pecados, para que sean redimidos.

Pentecostés, que por la fuerza del Espíritu Santo posibilita a todos a entender en su propia lengua las maravillas de Dios (DDO 230).

Esta tarea de la inculturación del Evangelio es obra de todo el pueblo de Dios, bajo la dirección de sus Pastores En este sentido es muy importante tener en cuenta la índole secular de los laicos, que desarrolla con mucha claridad Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica sobre la vocación y misión de los laicos (No 15).

Orientaciones para la Evangelización de la cultura

Para ayudar a afrontar este gran reto que nos plantea la cultura hoy, los Obispos en Santo Domingo nos presentan las líneas fundamentales que deben guiamos, dándonos una iluminación teológica, señalando los desafíos pastorales y ofreciéndonos unas líneas pastorales.

En primer lugar, señalan cómo Cristo es la medida de nuestra conducta moral, al referirse a los valores culturales:"creados a imagen de, Dios, tenemos la medida de nuestra conducta moral en Cristo, Verbo Encarnado, plenitud del hombre" (DSD, 231).

Se destaca aquí el carácter Cristocéntríco de la catequesis y, por lo mismo, el valor de la catequesis pará la inculturación del Evangelio, para poder presentar la vida moral como un seguimiento de Cristo, con todas sus implicaciones y exigencias.

Luego, los Obispos destacan la unidad y pluralidad de las culturas indígenas, afroamericanas y mestizas.

“La acción de Dios a través de su Espíritu se da permanente-mente en el interior de todas las culturas” (DSD, 243).

Para cada una de estas culturas, los Obispos ofrecen en Santo Domingo unas líneas pastorales que debemos asumir en nuestras realidades concretas.

Igualmente, los Obispos, nos ofrecen una reflexión sobre la nueva cultura y se refieren concretamente a la modernidad y a la postmodernidad, describiéndolas y señalando los desafíos y las líneas pastorales; para referirse luego a la ciudad, ya que nuestro continente "se encuentra en un 'proceso acelerado de urbanización" (DSD, 255).

En la ciudad hoy se altera la forma como "los hombres cultivan su relación consigo mismo, con los otros, con la naturaleza y con Dios (DSD 255). Por lo tanto, es necesario "realizar una pastoral urbanamente incultu rada en relación a la .Catequesis, a la Liturgia y a la organización de la Iglesia" (DSD, 256).

También los Obispos destacan la acción educativa de la Iglesia: “La educación es la asimilación de la cultura. La educación cristiana es la asimilación de la cultura cristiana. Es la inculturación del Evangelio en la propia cultura” (DSD 263).

Un reto de gran significación para la comunidad educativa y en particular para los educadores cristianos.

Finalmente, los Obispos se refieren a la comunicación social y la cultura, no sólo porque "la evangelización, anuncio 'del Reino, es comunicación para que vivamos en comunión" (DSD, 279), sino también porque el desarrollo tecnológico en materia de comunicaciones, especialmente en la televisión, ofrece a la evangelización amplias perspectivas de evangelización a los más diversos niveles" (DSD, 280).

Urge, por lo tanto, "poner todo el empeño en la formación técnica, doctrinal y moral de los Agentes de Pastoral que trabajan en y con los medios de comunicación social" (DSD, 283).

El uso adecuado de los medios de comunicación se convierte en un instrumento eficaz para dinamizar la inculturación del Evangelio. Y la catequesis no debe estar al margen de este compromiso.

Conclusión

Guiados por el Santo Padre y por los Obispos de América Latina, hemos reflexionado sobre un marco doctrinal que nos describe los retos y los desafíos que presenta el mundo actual, particularmente América Latina, a la tarea de evangelización y catequesis, tarea en la cual estamos íntimamente comprometidos corrio Catequistas en espíritu de comunión y participación.

Cada una de las, Escuelas Parroquiales de Catequistas aquí representadas, y cada una de las regiones del país donde existen dichas Escuelas, han hecho un estudio de su realidad para conocer su situación actual en relación con lo que Juan Pablo II, en el Discurso Inaugural de la Conferencia Episcopal del CELAM en Santo Domingo, llamó el tema que engloba las grandes cuestiones que, de cara al futuro, debe afrontar la Iglesia entre las nuevas situaciones que emergen en Latinoamérica y en el mun, do: la Nueva Evangelización, Promoción Humana y Cultura Cristiana (Discurso inaugural, 1).

Iluminados por el mensaje sobre Jesucristo, estudiado el primer día, y por el mensaje del Santo Padre y de los Obispos de América Latina en Santo Domingo que hemos reflexionado hoy, y teniendo como base el estudio de la realidad, hecho en las diferentes regiones del país, teniendo como punto de referencia el tema central de, Santo Domingo en sus tres dimensiones. Nueva Evangelización, promoción Humana y Cultura Cristiana, corresponde ahora, por regiones y después por Escuelas Parroquiales o de comunidades, analizar dicha realidad a la luz de la doctrina recibida, para definir las respectivas prioridades y líneas pastorales que se deben asumir en cada región; y las prioridades y líneas de acción a nivel de la Iglesia en Colombia, de tal manera que podamos proyectar acciones pastorales tanto a nivel nacional como regional, y luego parroquial, que respondan adecuadamente a las necesidades de la Evangelización, de acuerdo con las exigencias del mundo actual.

De esta manera damos cumplimiento al proceso que se ha querido dar al III Congreso Nacional ESPAC. Un precongreso, o preparación del congreso, tiempo en el cual se reflexionó en cada Escuela y en cada región sobre su propia realidad socio-pastoral, en lo referente a la Nueva Evangelización, Promoción Humana y Cultura Cristiana. Marco de realidad.

El Congreso en el cual hemos profundizado sobre la Encarnación de Jesucristo, una experiencia de' Dios entre los hombres y los desafíos pastorales para la Iglesia de Colombia a la luz de Santo Domingo. Marco Doctrinal.

Y lo que podemos llamar el postcongreso, fruto del diagnóstico pastoral, o visión de nuestra realidad a la luz del Marco Doctrinal, para detectar las urgencias pastorales de nuestras comunidades y definir las líneas pastorales que tanto a nivel parroquial como regional y nacional debemos asumir para responder y afrontar la realidad social que vivimos.

El trabajo que vamos a realizar en seguida, marcará el futuro del compromiso pastoral de, la Escuela Parroquial de Catequistas en, la Iglesia de Colombia y en cada una de nuestras regiones y parroquias.

Que María, Estrella de la Nueva Evangelización, nos acompañe en nuestro camino como acompañó a su Hijo Jesús.

Trabajo grupal

Conclusiones Segunda Ponencia

  1. Descubrir las necesidades planteadas por el estudio de la realidad hecha por la ESPAC en cada región.
    • Se concluye que en todas las regiones del país, hay unas necesidades que apuntan a las tres grandes pastorales: La profética La caritativa (social) La litúrgica
  2. Iluminar y analizar estas realidades de acuerdo a las ponencias escuchadas y profundizadas en el encuentro.
    • Todas las zonas tienen unas líneas de acción, que pueden ser iluminadas a la luz de las ponencias escuchadas, destacándose las siguientes:
      • Encarnar en la vida de Dios Trinitario (dejarnos dinamizar por El).
      • Que haya coherencia entre fe y vida.
      • Descubrir que debemos actuar como hijos de Dios.
      • Preocupamos por un crecimiento espiritual.
      • Redescubrir el amor de Dios.
      • Sentir necesidad de una vivencia sacramental permanente.
      • Promover y y estudiar el magisterio de la Iglesia.
      • Asumir la Encarnación de Cristo para dar un testimonio eficaz Vivir uha verdadera comunión, entre Obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas, para recibir una orientación y asesoría en beneficio de la persona.
      • Tener una verdadera identidad como hijos de Dios.

2a. Ponencia

Introducción
Retos y líneas pastorales propuestos
  La Nueva Evangelización
    Continuidad en la línea de la Encarnación del Verbo
    Conversión pastoral de la Iglesia
  Promoción Humana
    Dimensión privilegiada de la Evangelización
    Nuevos signos de los tiempos
    La familia y la vida
  Cultura cristiana
    El Evangelio y la cultura
    Orientaciones
Conclusión
Trabajo Grupal

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Actualizado: 2/17/05 - webmaster