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Taller de la Segunda Ponencia

Dimensión Ecuménica de la Catequesis

En el presente material encontramos algunos documentos del Magisterio de la Iglesia en los que se explica la dimensión ecuménica de la catequesis. Debes leerlo con atención, subrayar sus partes más importantes y después de dialogar en grupo sobre ellos, contestar en grupo las preguntas que aparecen al final del documento.

Catechesi Tradendae (número 32 y 33)

Dimensión Ecuménica de la Catequesis

El gran movimiento, inspirado ciertamente por el Espíritu de Jesús, que, desde hace un cierto número de años, lleva a la Iglesia católica a buscar con otras Iglesias o confesiones cristianas el restablecimiento de la perfecta unidad querida por el Señor, me induce a hablar del carácter ecuménico de la catequesis. Este movimiento cobró todo su relieve en el Concilio Vaticano II y, a partir del Concilio, ha conocido en la Iglesia una importancia, concreta en una serie impresionante de hechos y de iniciativas, conocidas por todos.

La catequesis no puede permanecer ajena a esta dimensión ecuménica cuanto todos los fieles, según su propia capacidad y su situación en la Iglesia, son llamados a tomar parte en el movimiento hacia la unidad.

La catequesis tendrá una dimensión ecuménica si, sin renunciar a enseñar que la plenitud de las verdades reveladas y de los medios de salvación instituídos por Cristo se halla en la Iglesia Católica, lo hace, sin embargo, respetando sinceramente, de palabra y de obra, a las comunidades eclesiales que no están en perfecta comunión con esta misma iglesia.

En este contexto, es muy importante hacer una presentación correcta y leal de las demás Iglesias y comunidades eclesiales de las que el Espíritu de Cristo no rehusa servirse como medio de salvación ; por otra parte "los elementos o bienes que conjuntamente edifican y dan vida a la propia Iglesia, pueden encontrarse algunos, más aún, muchísimos y muy valiosos, fuera del recinto visible de la Iglesia Católica". Además esta presentación ayudará a los católicos por un lado a profundizar su propia fe y por otra a conocer mejor y estimar a los demás hermanos cristianos, facilitando así la búsqueda común del camino hacia la plena unidad en toda la verdad. Ella debería además ayudar a los no católicos a conocer mejor y a apreciar a la Iglesia católica y su convicción de ser el "auxilio general de salvación".

La catequesis tendrá una dimensión ecuménica si, además, suscrita y alimenta un verdadero deseo de unidad ; más todavía, si inspira esfuerzos sinceros -incluido el esfuerzo por purificarse en la humildad y el fervor del Espíritu con el de despejar los caminos- no con miras a un irenismo fácil, hacho de omisiones y de concesiones en el plano doctrinal, sino con miras a la unidad perfecta, cuando el Señor quiera y por las vías que El quiera.

Finalmente, la catequesis será ecuménica si se esfuerza por preparar a los niños y a los jóvenes, así como a los adultos católicos, a vivir en contacto con los no católicos, viviendo su identidad católica dentro del respeto a la fe de los otros.

Colaboración ecuménica en el ámbito de la catequesis

En situación de pluralismo religioso, los Obispos pueden juzgar oportunas, o aun necesarias, ciertas experiencias de colaboración en el campo de la catequesis entre católicos y otros cristianos, como complemento de la catequesis habitual que, de todos modos, los católicos deben recibir. Tales experiencias encuentran su fundamento teológico en los elementos comunes a todos los cristianos. Pero la comunión de fe entre los católicos y los demás cristianos no es completa no perfecta ; más aún existen, en determinados casos, profundas divergencias. En consecuencia, esta colaboración ecuménica es por su naturaleza limitada : no debe significar jamás una "reducción" al mínimo común. Además, la catequesis no consiste únicamente en enseñar la doctrina, sino en iniciar a toda la vida cristiana, haciendo participar plenamente en los sacramentos de la Iglesia. De ahí la necesidad, donde se da una experiencia de colaboración ecuménica en el terreno de la catequesis, de vigilar para que la formación de los católicos esté bien asegurada en la Iglesia católica en los concerniente a la doctrina y a la vida cristiana.

Durante el Sínodo, cierto número de Obispos señalo casos -cada vez más frecuentes, decían- en los que las autoridades civiles u otras circunstancias imponen, en las escuelas de algunos países, una enseñanza de la religión cristiana -con sus manuales, horas de clase, etc.- común a católicos y no católicos. Sería superfluo decir que no se trata de una verdadera catequesis. Esta enseñanza tiene además una importancia ecuménica cuando se presenta con lealtad la doctrina cristiana. En los casos en que las circunstancias impusieran esta enseñanza, es importante que sea asegurada de otra manera, con el mayor esmero, una catequesis específicamente católica.

Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el Ecumenismo

En primer lugar la catequesis debe exponer con claridad, con caridad y con la firmeza requerida toda la doctrina e la Iglesia católica, respetando especialmente el orden y la jerarquía de las verdades y evitando las expresiones o formas de exponer la doctrina que obstaculizarían el diálogo.

Al hablar de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales es importante presentar correcta y lealmente su enseñanza. Entre los elementos por los que se construye y vivifica la misma Iglesia, varios, e incluso muchos y de gran valor, pueden existir fuera de los limites visibles de la Iglesia católica, el Espíritu de Cristo no rehúsa, por tanto, servirse de estas comunidades como medios de salvación. El hacer esto pone de relieve las verdades de fe poseídas en común por las diferentes confesiones cristianas. Esto ayudará a los católicos, por una parte a profundizar en su fe, y por otra a conocer y estimar más a los otros cristianos, facilitando así la búsqueda en común del camino de la plena unidad en la verdad completa.

La catequesis tendrá una dimensión ecuménica si suscita y alimenta un verdadero deseo de unidad, y aún más, si provoca esfuerzos sinceros, incluidos los esfuerzos de humildad para purificarse, a fin de quitar los obstáculos existentes a lo largo del camino, no mediante fáciles omisiones y concesiones en el plano doctrinal, sino orientándose a la unidad perfecta, como la quiere el Señor y por los medios que El quiere.

Además, la catequesis debe tener esta misma dimensión ecuménica si se dedica a preparar a los niños y a los jóvenes, así como a los adultos, para vivir en contacto con otros cristianos, formándose como católicos y al mismo tiempo respetando la fe de los otros.

Esto se puede hacer discerniendo las posibilidades ofrecidas por la distinción entre las verdades de fe y sus modos d expresión, por el esfuerzo mutuo de conocimiento y estima de los valores presentes en las tradiciones teológicas respectivas ; por el hecho de mostrar con claridad que el diálogo ha creado nuevas relaciones, las cuales, si se entienden bien, pueden llevar a la colaboración y a la paz.

Estas referencias la Exhortación apostólica Catechesi Tradendae deben incluirse en la elaboración de los nuevos catecismos que se preparan en las Iglesias locales bajo la autoridad de los Obispos.

Directorio General para la Catequesis
(Número 86 y 19))

La vida cristiana en comunidad no se improvisa y hay que educarla con cuidado. Para este aprendizaje, la enseñanza de Jesús sobre la vida comunitaria, recogida en el evangelio de Mateo, reclama algunas actitudes que la catequesis deberá fomentar : el espíritu de sencillez y humildad si no os hacéis como niños... Mt 18,3 ; la solicitud por los más pequeños el que escandalice a uno de estos pequeños... Mt 18,16 ; la atención preferente a los que se han alejado ir en busca de la oveja perdida... Mt 18,12 ; la corrección fraterna amonéstale a solas tú con él... Mt 18,15 ; la oración en común si dos se ponen de acuerdo para pedir algo... Mt 18,19 ; el perdón mutuo hasta setenta veces siete... Mt 18,22. El amor fraterno aglutina todas estas actitudes amaos unos a otros como yo os he amado Jn 13,34.

En la educación de este sentido comunitario, la cuidará también la dimensión ecuménica y estimulará fraternales hacia los miembros de otras iglesias y comunidades eclesiales. Por ello, la catequesis, al proponerse esta meta, expondrá con claridad toda la doctrina de la Iglesia católica, evitando expresiones o exposiciones que pueden inducir a error. Favorecerá, además,un adecuado conocimiento de las otras confesiones, con las que existen bienes comunes como :la Palabra de Dios escrita, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad, y otros dones interiores del Espíritu Santo. La catequesis tendrá una dimensión ecuménica en la medida e que sepa suscitar y alimentar elverdadero deseo de unidad, hecho no en orden a un fácil irenismo, sino a la unidad perfecta, cuando el Señor lo disponga y por las vías que El quería.

La catequesis en un contexto ecuménico

Toda comunidad cristiana, por el hecho se serlo, es movida por el Espíritu Santo a reconocer su vocación ecuménica en la situación concreta en que se encuentra, participando en el diálogo ecuménico y en las iniciativas destinadas a realizar la unidad de los cristianos. Por ello, la catequesis está llamada a asumir siempre y en todas partes una dimensión ecuménica. Esta se lleva a cabo, en primer lugar, mediante la exposición de toda la Revelación, cuyo depósito custodia la Iglesia Católica, respetando la jerarquía de las verdades, en segundo lugar, la catequesis ha de poner de manifiesto la unidad de fe que existe entre los cristianos y, al mismo tiempo, explicar las divisiones que aún perduran y los pasos a dar para superarlas, además, la catequesis ha de suscitar y alimentar un deseo sincero de unidad, en particular mediante el amor a la Sagrada Escritura ; finalmente se ha de esforzar en preparar a niños, jóvenes y adultos, a vivir en contacto con hermanos y hermanas de otras confesiones, cultivando la propia identidad católica en el respeto a la fe de los demás.

Preguntas para el diálogo

  1. ¿Qué entendemos por ecumenismo?
  2. ¿Porqué hablar de una dimensión ecuménica de la catequesis?
  3. ¿Conoce iniciativas ecuménicas desarrolladas en su diócesis?
  4. De la Iglesia y comunidades eclesiales nombradas en la ponencia, ¿Cuáles existen en su contexto?

Conclusiones

  • Ecumenismo es toda actividad evangelizadora que tiende a fomentar la unidad en un solo espíritu de Comunión que es la Iglesia, cuya cabeza es Cristo, y que lleva a las distintas creencias a vivir en la unidad. Para la cual el catequista debe prepararse y así tener una verdadera identidad.
  • Teniendo en cuenta que la catequesis es la iniciación de la vida cristiana debe tener su propia identidad, basada en las verdades fundamentales cristianas, respetando las creencias de las diferentes culturas, partiendo de:
  • Apertura a la Palabra
  • Apertura a la Iglesia
  • Apertura al mundo y a la misión en el mismo.
  • Formación permanente y coherencia de vida
  • Seguridad
  • Vida de oración
  • Testimonio
  • Conocimiento de las verdades fundamentales desde la praxis sacramental

Dimensión ecuménica de la catequesis

  • Características de un catequista ecuménico:
  • El catequista debe ser una persona dispuesta a sacrificarse con humildad por su comunidad para la gloria de Dios.
  • Tener identidad como católico auténtico.
  • El nuevo catequista debe buscar la unión, que profesa con testimonio de vida, pues nuestra esencia está en la identidad como católicos, debemos formarnos continuamente para ser idóneos en el tema que ejercemos.
  • El catequista debe tener una formación bíblica y espiritual constante.
  • Debe tener una formación comunitaria y social.
  • Ser tolerante, orante.
  • Promover la unidad en la fe.

Compromisos

  • Nuestro compromiso es mantener nuestra formación constante para lograr ser un catequista ecuménico.
  • Fortificación adaptada a nuestra realidad en el ideal de la Misericordia de Dios Padre.
  • Aceptar a nuestros hermanos de otras religiones, teniendo en cuenta el respeto por las diferencias.
  • Empecemos a ser ecuménicos, en nuestra familia ya que esta es la célula para la enseñanza del amor misericordioso del Padre.
  • Mirarnos a nosotros mismos para saber si somos verdaderos catequistas ecuménicos.
  • Formación más completa, motivarnos a una buena preparación para que con nuestra actitud imitando a Cristo Jesús podamos acoger a nuestros hermanos separados.
  • Comprometernos a conocer con mayor profundidad la estructura evangélica de nuestros hermanos separados para detectar qué los hizo separarse de la fe católica.
  • Mantenernos en oración ya que ella nos fortalece cada día más.
  • La catequesis tarea fundamental de la Iglesia, como educadora en la fe de la comunidad debe cuidar su dimensión ecuménica y estimular actitudes fraternales hacia los miembros de otras Iglesias y comunidades eclesiales ya que todos estamos llamados a tomar parte en el movimiento hacia la unidad.
  • El movimiento ecuménico tiene como objetivo unir a la humanidad en Cristo y restablecer la unidad entre los cristianos, ello por supuesto manteniendo nuestra unidad, identidad como cristianos y reconociendo la diferencia entre la Iglesia o comunidad eclesial y los nuevos movimientos religiosos. De igual manera reconocer entre ambas partes la comunión existente y perfeccionarla para llegar a la comunión plena en la verdad y en la caridad.
  • Fomentar el ecumenismo en nuestra comunidad requiere que los catequistas recibamos la formación ecuménica adecuada como agentes de pastoral tal como lo entiende la Iglesia Católica en el Concilio Vaticano y en el Magisterio actual.

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Actualizado: 2/16/05 - webmaster