mapainstituciónlibreríaESPAC interactivoboletíneventosprograma

 

Principal Recursos

 

Recursos

Rincón del Catequista
Catequéticos
Espirituales
FAQ (respuestas a preguntas frecuentes)
Litúrgicos
Vínculos
Sugerencias

Bíblicos

Didácticos

Doctrinales

Estudio en grupo

Proyecto V semestre

Metodológicos


ES HORA DE HACER BALANCES

Manuel José Jiménez R., Pbro.

En varios sentidos se nos pide renovación y cambio. Parece ser que las cosas no van por buen camino, o mucho de lo que hacemos parece que no responde al momento actual. Se pide renovación no porque seamos infieles y total antitestimonio, sino porque, precisamente, queremos ser más fieles y mejores testigos. Son muchas las voces que lo piden, lo señalan, lo repiten. Pero parece que todo se queda en eso, en voces, o peor aún, en palabras, en discursos, en buenas intenciones. Pues basta una mirada a la catequesis hoy, para darnos cuenta que estamos estancados. Pareciera, abusando de un término muy usado en el pasado y ya casi olvidado Sínodo de la Arquidiócesis de Bogotá, que en el campo de la catequesis nada cambia, todo sigue igual, nada se renueva. Bueno si, a lo mucho una que otra técnica, uno que otro texto de preparación presacramental, pero nada más. Pareciera que luego de mucho hablar y discutir en nuestras reuniones volvemos a lo mismo, a las mismas. No es que digamos que todo este mal. Lo que sucede, y en aras de la honestidad, es que en el campo de la catequesis parroquial las cosas parecieran no evolucionar hacia los cambios que pide la Iglesia y exige el actual momento evangelizador. Como hablaba el otro día con alguien: estamos sin horizonte. Pareciera que hacemos catequesis porque hay que hacerla, pero no sabemos ni porque ni para que.

Con el riesgo de volvernos repetitivos, hemos de recordar que la renovación de la catequesis actual pasa necesariamente por hacer de ella lo que esta llamada a hacer: un proceso educativo integral al servicio del proceso de iniciación cristiana. Su función, al interior del proceso global de evangelización, es estructurar la personalidad del creyente y de la comunidad. Parte del anuncio misionero y conduce a la comunidad. Es el eslabón necesario entre estas dos acciones y etapas: la misionera y la pastoral. Por eso es una etapa clave que ha de ser comprendida y realizada como un auténtico y verdadero catecumenado. Por eso es mucho más que instrucción, o ritualización, o socialización religiosa, o aprendizaje repetitivo de prácticas de piedad. Tarea de la catequesis es estructurar la personalidad del discípulo de Jesucristo; discípulo que a la vez es testigo.

En la renovación de los procesos de iniciación cristiana encontramos un horizonte pastoral lleno de sentido y de vitalidad. Siempre y cuando comprendamos que dicha renovación es mucho más que intentar mejorar cada catequesis presacramental de modo aislado, separado y desarticulado. Y es y será horizonte porque detrás de ella hay una serie de preguntas que nos invitan a pensarnos en profundidad: ¿Qué tipo de Iglesia somos? ¿Cómo queremos ser? ¿Qué tipo de creyente y de comunidad para y en el mundo de hoy? En últimas, se nos pone como horizonte de sentido porque nos interroga acerca de nuestro sentido: de lo que somos y debemos ser. Nos invita a superar la mentalidad inmediatista que existe en la Iglesia. Mentalidad que no nos permite soñar y construir el futuro. Mentalidad que nos impide hacer verdaderos procesos de conversión pastoral. Mentalidad que nos lleva a revisar acciones, es verdad, y si al caso a inventarnos unas nuevas, pero no a mirarnos en profundidad. Quizás es por esto que los llamados a cambiar no calan. Porque no nos tocan en nuestra identidad y fidelidad.

Atención que no decimos que todo en la Iglesia sea iniciación cristiana. Más bien afirmamos que desde una comprensión adecuada de la misma podemos revitalizar nuestra acción pastoral y recuperar la acción misionera. La pastoral se verá revitalizada porque exigirá de nosotros más que acciones y actividades formar y ser comunidades. La misionera se recupera porque exigirá de nosotros dejar de actuar sobre supuestos (todo el mundo es cristiano), dejar de ser menos burocracia e institución y comenzar a estar más arraigados en el evangelio.

Ahora que llega el fin de año hacemos solemos hacer balances. Y el nuestro es este: aún seguimos a la espera que la opción por la iniciación cristiana se convierta en verdad en opción y deje de ser palabras y buenas intenciones. Hasta ahora es poco lo que vemos en este sentido. Y sin ser pesimistas y exagerados, deseamos que el balance de este año nos permita abrir los ojos y darnos cuenta del punto en que nos encontramos: estamos sin horizonte. Creo que ha llegado la hora de la verdad y dejáramos de decirnos "pareciera", y comenzáramos a decir y a decirnos las cosas como son: estamos sin horizonte.

Buscar en la ESPAC:
 


[ Principal ] [ Institución ] [ Programa ] [ Eventos ] [ Boletín ] [ Recursos ] [ Librería ] [ Interactivo ] [ Mapa ]


©2001 2002 Escuela Parroquial de Catequistas
Actualizado: 8/8/08- webmaster