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CATEQUESIS Y COMUNIDAD LO QUE ESPERAMOS DE APARECIDA

Manuel José Jiménez R.

Muchas expectativas ha suscitado hoy la próxima conferencia de obispos latinoamericanos a realizarse en Brasil, en la ciudad de aparecida. Se espera, como aconteció en el pasado con las anteriores conferencias, un auténtico despertar en los procesos de evangelización del continente. Una gran movilización en torno a sus posibles a tratar y a sus posibles opciones se puede descubrir hoy día en todas las Iglesias particulares. Generadas, sobre todo, por el documento de participación y su llamado a ser y hacer discípulos.

Como lo señala este documento, el centro de atención de la conferencia es el sujeto. No un sujeto cualquiera, así no más en abstracto. Es el sujeto evangelizador. En términos más nuestros, la comunidad cristiana. Sin ella, sin su renovación, lo que hagamos no dejara de ser mera estrategia, puras actividades, simples tácticas. Para el caso de la catequesis el voltear la mirada sobre el sujeto evangelizador, es volver a pensar en su elemento más estructural y fundante. Del cual surge un principio demasiado olvidado por nosotros: la comunidad cristiana es el origen, el lugar y la meta de la catequesis. Principio sin el cual la catequesis se convierte también en una mera y simple formalidad. Pero no en una auténtica acción de evangelización.

Cuando se piensa en el sujeto de la catequesis normalmente pensamos o en el destinatario de la catequesis, o en le catequista. Algo valioso y necesario, por supuesto. Pero también reductivo y limitado. Porque el verdadero sujeto de la catequesis es la comunidad cristiana. Razón por la cual la catequesis es una acción eclesial, no individual.

Quizás el pensar tanto en esos sujetos de la catequesis, aislados y separados de la comunidad, es una de las tantas razones que explica porque la catequesis nuestra no funciona. Basta que nos preguntemos, si pensamos en el destinatario de la catequesis como sujeto, cuántos de ellos tienen algún vinculo con la comunidad cristiana, les interesa la comunidad cristiana, hacen parte de la comunidad cristiana. Para cuantos de ellos, sujetos sin comunidad, la catequesis no pasa de ser un requisito social necesario para alcanzar algo. Cuántos de estos sujetos reciben catequesis, reciben sacramentos, sin haber tenido un mínimo contacto con el sujeto eclesial de la catequesis, con una comunidad cristiana. Cuántos bautizados, confirmados, eucaristizados, sin comunidad. Falseamos así la catequesis: la comunidad no es ni el origen, ni el lugar, ni la meta de la catequesis. Olvidamos el carácter comunitario y eclesial de toda catequesis, al permitir y favorecer participar de ella a sujetos individuales, privados, solitarios. Al sujeto destinatario de la catequesis hay que interesarlo por la fe vivida en comunidad, involucrarlo desde una comunidad de referencia, conducirlo a la comunidad. Sin ello, todo es vació, como dice la Escritura, “es paja que arrebata el viento”.

Por el lado de los sujetos catequistas la situación es muy parecida, sin negar que la formación de ellos hoy día tiene un carácter más comunitario y eclesial. Pero a lo mucho pareciera que nuestro único interés eclesial con ellos fuera el asumir una sana doctrina, pero poco o nada una verdadera y autentica actitud existencial. Lo que más incide en ellos es la mentalidad de delegación profundamente arraigada en nuestro contexto. Para muchos, y muchos catequistas así asumen su misión, son los expertos en el tema, más no los testigos. Aún falta mucho camino para que los catequistas asuman su tarea con sentido eclesial, comunitario, particularmente con sentido de Iglesia local o diocesana.

Problema no sólo de ellos, problema de mentalidad y de estructura en nuestra Iglesia. El parroquialismo y el clericalismo siguen campantes y sonantes. Que trabajo nos cuesta entender que el verdadero sujeto eclesial y comunitario es la diócesis o Iglesia local. Cuando lo entendamos y lo asumamos dejara de ser queja o cuanto trillado el llamado a asumir unidad de criterios. Más que unidad de criterios, o mejor antes que ello, lo que necesitamos es crecer en conciencia de ser Iglesia diocesana. Algo más necesario ahora que antes, debido a la problemática urbana y la movilidad de la ciudad.

Pueda ser que la conferencia de aparecida nos permita retomar para la catequesis el protagonismo de la comunidad cristiana. Algo no fácil de asumir entre nosotros, dados a poner casi unilateralmente el acento en lo doctrinal. Como si el único problema de la catequesis fuera el orden de los temas, que entre más sigan el orden del catecismo mucho mejor. Los únicos términos que repetimos son textos y materiales. La única exigencia que ponemos son cursos y más cursos. De la comunidad nadie se acuerda, todos se olvidan, se da por supuesta. Como si fuera un hecho que naciera y se diera de modo silvestre. Por más bonitos y modernos que sean los textos, sin comunidad son letra muerta. Y lo son tanto para el sujeto destinatario, como para el sujeto catequista. Hace falta lo más importante: el sujeto comunidad cristiana. Arriesgándonos a ser injustos, pero no creemos tanto, textos y materiales son lo que sobran, muchos de los cuales son inútiles, solo sirven para llenar anaqueles y bibliotecas. Pero así como esto sobra y en exceso, lo que faltan son comunidades.

De aparecida debemos esperar un verdadero proceso de renovación de la catequesis y de toda la pastoral, a partir de la renovación o surgimiento de comunidades cristianas. De lo cual esperamos nosotros, para el caso de la catequesis, que no hagamos nada sin comunidad. Sin ella, la catequesis no sirve para nada. Se limitara a repartir cursos, ritos y prácticas, ni siquiera sacramentos. Hemos de asegurar vínculos comunitarios antes de la catequesis propiamente dicha. Sin vínculos comunitarios la catequesis no será más que instrucción, pero meramente formal. Pues no toca ni la vida ni el corazón. Todo lo cual pide que dejemos de dar por supuesto el hecho comunitario en la Iglesia. Y asumamos nuestra realidad en la que priman las instituciones prestadoras de servicios religiosos, pero faltan comunidades cristianas.

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Actualizado: 8/14/08- webmaster