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Un Proyecto Diocesano de Catequesis a la Luz del Directorio General para la Catequesis

El PDC (Proyecto Diocesano para la Catequesis)

La Quinta Parte del Directorio General para la Catequesis, en el capítulo IV, se ocupa de la organización pastoral de la catequesis en la Diócesis y establece criterios al respecto.

Es cierto que nunca ha dejado de existir en las diócesis urbanas y rurales, lo mismo que en los territorios de misión, alguna organización o punto de apoyo, así sea mínimo, desde donde el obispo y la diócesis hayan realizado o continúen realizando su deber primordial de educar la fe cristiana de los individuos y de la comunidad. Son bien conocidas, al respecto, las valiosas experiencias en algunas diócesis de países desarrollados lo mismo que en iglesias jóvenes en condiciones, a veces muy precarias, que en los últimos años, han enriquecido la pastoral catequística de la Iglesia universal. Es, a partir de esas experiencias, como el DGC ha podido copilar el magnífico instrumento a que nos hemos referido inicialmente, que la ESPAC ha venido impulsando en las Diócesis donde funciona esta Escuela y de cuyos resultados se vale para ofrecer este estudio.

Hecho de la Vida Real

El Directorio General para la Catequesis afirma: En muchos países de tradición cristiana y, a veces también, en Iglesias jóvenes, se da una situación en la que grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio. Esta situación requiere una nueva evangelización. Su peculiaridad consiste en que la acción misionera se dirige a bautizados de toda edad, que viven en un contexto religioso de referencias cristianas percibidas sólo exteriormente. En esta situación, el primer anuncio y una catequesis fundante constituyen la opción prioritaria. (DGC 58)

Nuestro Propósito

En estas circunstancias y para nuestro propósito, el DGC establece criterios para la elaboración de un PDC destacando la íntima relación que existe entre el anuncio misionero o kerigma que busca despertar y suscitar la fe, y la catequesis de iniciación que la fundamenta. Ambos elementos: anuncio misionero y catequesis de iniciación son indispensables en la nueva evangelización como base para la elaboración del PDC. Por ello consideramos que las dos acciones deben estar presentes en todo proyecto catequístico diocesano (Cf. DGC 276).

Sabemos, en efecto, que la nueva evangelización busca formar comunidades eclesiales maduras por la adhesión a la persona de Cristo y a su Evangelio; por su encuentro y comunión con Él; por su existencia vivida en la caridad y en el servicio (Cf. ChrFL 34).

Al respecto, el Sínodo de América, basado en el magisterio del Concilio Vaticano II y en las experiencias posteriores la Iglesia en nuestro continente, afirma que la comunión de vida en la Iglesia se obtiene por los sacramentos de iniciación cristiana. Y puesto que son muchos los que reciben estos sacramentos sin la debida formación en la fe, es de suma urgencia asumir un proceso catequístico de iniciación cristiana en orden a la formación de creyentes maduros y responsables, lo mismo que a la estructuración de auténticas comunidades de fe que sean instrumentos de nueva evangelización, tanto para quienes se inician en la fe como para los que han hecho un recorrido de maduración en la fe . (Cf. EA 34)

Para estos propósitos, el DGC insiste en la necesidad de hacer un proyecto diocesano de catequesis (PDC) que integre de manera global, articulada, coherente y coordinada los diversos procesos de catequesis para las distintas edades (Cf. DGC 274).

Lo que nos ofrece el DGC

Las siguientes son las indicaciones que nos ofrece el Directorio General de Catequesis y que deben tenerse en cuenta antes de proceder a cualquier intento de elaboración de un PDC:

La responsabilidad del Obispo diocesano

Como primer responsable de la catequesis en la diócesis (DGC 222) es al obispo a quien corresponde asumir la “alta dirección” de la catequesis (DGC 223; Código de derecho canónico) en la diócesis especialmente

  1. Dando a la catequesis la prioridad que le corresponde dentro del ámbito de su acción pastoral, (DGC 222-2223), dotándola de los recursos humanos y materiales necesarios para el logro de los objetivos del proyecto (DGC 265-266).
  2. Creando en los presbíteros, religiosos, padres de familia y laicos en general, la conciencia de que todos, como Iglesia viva, tienen la misión de promover en comunidad la evangelización y la catequesis. (DGC 224 a 232)
  3. Formando los catequistas dentro de las comunidades cristianas. Al respecto son muy recomendables las iniciativas parroquiales que buscan la formación espiritual de los catequistas tales como: las escuelas de oración, las convivencias para el crecimiento espiritual, talleres y retiros espirituales, etc. (DGC 2246 ss).
  4. Garantizando la formación de catequistas idóneos en el ser, en el saber y en el saber hacer, con una sólida formación biblico-teológica-litúrgica; con amplios conocimientos en las ciencias auxiliares de la catequesis como son la psicología, la metodología, la pedagogía; conocedores del empleo y manejo de los medios de comunicación y de las técnicas de grupo. Esto debe hacese, inicialmente, en escuelas de catequistas de base (ver la ESPAC) y, luego, dentro de lo posible, en centros superiores para peritos en catequesis. (Cf. DGC 248 a 251).
  5. Interviniendo personalmente en todo el proceso de la elaboración, marcha y evaluación del PCD con la ayuda del Departamento Diocesano de catequesis.

El Departamento Diocesano de Catequesis

Es el organismo mediante el cual el obispo, responsable de la comunidad de fe y maestro de la doctrina, dirige y conduce el conjunto de las actividades catequísticas en su diócesis (DGC 265 y ss).

Son funciones propias del Departamento Diocesano de Catequesis:

  1. Hacer un estudio y un diagnóstico sobre la realidad de la fe de los fieles y de la educación religiosa y catequística en la diócesis.
  2. Elaborar un programa de acción: objetivos, orientaciones y acciones, agentes, recursos, cronogramas, etc.
  3. Elaborar un Proyecto Diocesano de Catequesis articulado y coherente que tenga en cuenta el proceso de iniciación cristiana a partir del kerigma o anuncio misionero, la catequesis de iniciación para la celebración en comunidad de los sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y de la Eucaristía, teniendo en cuenta los valores del contexto sociocultural dentro del cual se pretende realizar la nueva evangelización.
  4. Promover y formar catequistas idóneos en el ser, en el saber y en el saber hacer, dentro de las comunidades cristianas y, como ya se dijo, preferentemente en una escuela especializada para la formación de catequistas de base.
  5. Vigorizar las diversas instituciones o acciones catequísticas existentes (catequesis parroquial, catecumenado, grupos de catequistas, grupo de liturgia, etc.)
  6. Proporcionar los recursos humanos, materiales y económicos destinados a la catequesis.
  7. Establecer las relaciones entre las comisiones diocesanas de catequesis y de liturgia, y asignarles funciones.

Objetivos del Proyecto Diocesano de Catequesis

Corresponde al PDC coordinar los diferentes procesos de catequesis propuestos para las diversas edades en el PDC. Al menos deberá ocuparse de dos procesos:

  • Un proceso de iniciación cristiana unitario y coherente para niños, adolescentes y jóvenes a partir de los sacramentos de iniciación recibidos o por recibir en coordinación con la pastoral litúrgica y educativa.
  • Un proceso de catequesis para adultos necesitados de cimentar y profundizar su fe (DGC 274). El principio organizador que da coherencia a los distintos procesos es la catequesis de adultos alrededor de la cual gravita la catequesis de la primera y segunda edad. (DGC 275).

Prioridades del Proyecto Diocesano de Catequesis

El Proyecto Diocesano de catequesis debe tener en cuenta las siguientes prioridades:

  1. Que niños, jóvenes y adultos asuman la fe cristiana mediante el proceso evangelizador de iniciación;
  2. Que toda la comunidad se incorpore al proceso catequístico diocesano;
  3. Que la comunidad evangelizada y catequizada participe consciente y activamente en la liturgia sacramental especialmente en la Eucaristía dominical.
  4. Que la comunidad que celebra su fe en los sacramentos, la viva en su compromiso cristiano expresado en las obras de misericordia y las bienaventuranzas.

Un Contenido Catequístico Orgánico y Jerarquizado

Todo el contenido de la catequesis debe tener un carácter “orgánico y jerarquizado” (CT 31). Esto quiere decir que el mensaje catequístico que adopte el PDC debe ser una síntesis coherente y vital de la fe a la manera como la expone el Catecismo de la Iglesia Católica. A partir del misterio trinitario considerado en una perspectiva cristocéntrica, debe armonizarse el conjunto del mensaje cristiano dentro de una jerarquía de verdades. Jerarquía de verdades no quiere decir que algunas verdades pertenezcan a la fe menos que otras, sino que unas se apoyan en otras más principales.

Según este principio, es tarea del PDC plantear a la luz del Evangelio (Cristo) los interrogantes que brotan del contenido catequístico de modo que se estimule el justo deseo de transformar la conducta personal del catequizando.

Para ello:

  1. En la primera evangelización, propia del precatecumenado o de la precatequesis deberá emplearse un lenguaje antropológico, es decir, la verdad expuesta en conexión íntima con la naturaleza humana y sus aspiraciones, mostrando cómo dichas verdades responden plenamente a los anhelos del corazón humano.
  2. En la catequesis bíblica se empleará el lenguaje histórico-bíblico que permite interpretar los acontecimientos de la vida actual de cada persona a la luz de las experiencias vividas por el pueblo de Israel, por Jesucristo y por la comunidad eclesial.
  3. En la explicación del Símbolo de la fe se empleará un lenguaje teológico a través del cual la catequesis muestre cómo los grandes temas de la fe (creación, pecado, Encarnación, Pascua, Pentecostés, escatología...) son siempre fuente de vida y de luz para el creyente.
  4. Con un lenguaje moral se analizarán los los comportamientos humanos por ver si están o no en consonancia con el Evangelio (Cf. Fil 1,27) y llevar así al catequizando a la observancia de las bienaventuranzas evangélicas como espíritu que impregne la ley y los mandamientos.
  5. En una catequesis celebrativa el lenguaje deberá ser eminentemente litúrgico, es decir, que permita descubrir el sentido de las experiencias humanas significadas por los signos y los símbolos de la acción litúrgica procedentes de las culturas judía y cristiana.

El siguiente esquema puede ayudar a establecer mejor las prioridades del PD

De acuerdo con lo anteriormente expuesto, el diseño, elaboración y puesta en marcha del PDC exige tener en cuenta las siguientes prioridades:

Prioridades del PDC

Primera Prioridad

Ofrecer a cada uno la posibilidad de descubrir la Palabra de Dios en el seno de la comunidad parroquial dentro de un proceso de iniciación cristiana.

¿Por qué?

Entendida la evangelización y la catequesis como un proceso, un caminar de personas de todas las edades y condiciones que desean vivir su fe en una comunidad fraterna, el PDC se dirige a todos: pastores, religiosos, adultos, jóvenes y niños. La catequesis no está limitada a un tiempo o a unas edades determinadas; es una manera de vivir la fe en comunidad a partir de una elección y una adhesión libre por parte de cada uno.

Este proceso se dirige a adultos a fin de que descubran, individualmente y en comunidad, el sentido de la vida y la riqueza del mensaje cristiano. Pero se dirige, igualmente, a niños y jóvenes para ponerlos en contacto con la Palabra de Dios a fin de que, a través de un primer anuncio descubran los valores de fe vivida en comunidad.

Dentro de esta metodología, el proceso de catequesis de iniciación modifica necesariamente los criterios y los esquemas de la catequesis tradicional de preparación para la primera comunión y confirmación y se sitúa en los aspectos comunitario, bíblico, celebrativo, participativo y de integración de la comunidad.

¿Cómo?

  • Acogiendo a toda persona, hombre o mujer, niño o adulto, casado o soltero, cualquiera sea su condición.
  • Cada uno es libre de asumir o abandonar la catequesis cuando lo desee.
  • El proceso catequístico de iniciación se organiza a nivel de sectores parroquiales.
  • El calendario de la catequesis de iniciación concuerda con el año litúrgico y no con el calendario civil escolar.
  • En cada uno de los sectores se organizan cuatro tipos de actividades complementarias entre sí. Estas actividades, abiertas a todos, son libres y gratuitas.

La primera actividad es el conocimiento de la Biblia. A esta actividad semanal están todos invitados a participar en talleres para adultos, jóvenes y niños. Los talleres bíblicos pueden programarse como: estudio de introducción a la Biblia, Lectio Divina, estudio de los textos bíblicos de la liturgia dominical, textos bíblicos acordes a las diferentes circunstancias de la vida individual o local, etc.

La segunda actividad es la participación de la comunidad en la liturgia eucarística dominical. Al menos una vez al mes debe organizarse la celebración eucarística en cada sector.

La tercera actividad es la iniciación en la vida litúrgica para dar a conocer el lenguaje propio de la liturgia, el año litúrgico, el Día del Señor, la vida sacramental, los sacramentales, etc.

La cuarta actividad busca promover la comunicación cristiana de bienes dentro de la comunidad (las obras de misericordia). Busca prestar un servicio dentro de las diferentes etapas de la vida de fe de las personas: preparación para la celebración del bautismo, para la primera comunión, el sacramento de la confirmación, con quienes se preparan para el matrimonio, con las familias, etc.

Con todas estas actividades se busca el crecimiento de los diferentes aspectos de la vida cristiana (conocer las Escrituras, creer, celebrar, vivir).

Segunda Prioridad

Acompañar el proceso de crecimiento en la fe dentro de las familias.

¿Por qué?

La transmisión y educación de la fe en la familia no se hace por generación ni de manera académica sino como por ósmosis, es decir, por el hecho de que los padres viven la fe y la practican en sus responsabilidades cívicas, laborales, domésticas y políticas creando un ambiente propicio para el crecimiento de todos en la fe. El clima de confianza, de mutua estima y la calidad del ambiente familiar, en general, son determinantes para la interiorización y el crecimiento en la fe de los hijos.

Es bien sabido que la familia, como escuela de valores humanos y espacio de nueva evangelización es el lugar propio para la formación de la fe de los hijos. Allí la acción educadora de los padres se desarrolla sobre tres ejes: la relación filial con Dios, la relación padres hijos en la familia, el testimonio de la fe de los padres y la confianza de todos en la acción de Dios. En este sentido, el PDC exige dar prioridad a las familias jóvenes.

¿Cómo?

  • Lo mismo que en la primera prioridad, aquí el proyecto debe iniciarse con la celebración de una Eucaristía en el sector con la comunidad.
  • Los padres y los niños deben estar siempre invitados a las diferentes actividades de la comunidad de acuerdo con estas cuatro prioridades.
  • Todos en la comunidad se esforzarán por servir a los demás miembros en sus diversas necesidades.
  • La preparación para el bautismo, la primera comunión , la confirmación y el matrimonio, son ocasiones propicias para compartir la fe y celebrada en comunidad.
  • La liturgia dominical es ocasión muy propicia para que los hijos se inicien en la fe, en la oración y en la celebración de los sacramentos.

Tercera Prioridad

Crear espacios para la mayor integración de la comunidad y el crecimiento en la fe.

¿Por qué?

Además de las actividades comunitarias de catequesis, de servicios y de testimonio en la vida familiar, es necesario crear otros espacios para la recreación e integración social de la comunidad; el cuidado por los demás, la autoestima, la educación de los hijos, la lectura, la música, etc.

¿Cómo?

  • Proponiendo un programa variado en función de las necesidades de los individuos y del grupo.
  • Ofreciendo servicios tales como consejería familiar, acompañamiento psicológico, manualidades, foros de discusión de temas humanos, etc.
  • Confiando a un grupo la acogida, la organización, la puesta en marcha y la evaluación de estas actividades.

Cuarta Prioridad

Desarrollar el catecumenando bautismal.

¿Por qué?

A medida que la sociedad se vuelve más pluralista y la iniciación en la fe se hace en edades diferentes, el número de bautismos disminuye y la búsqueda de espiritualidad crece. Es necesario reconocer que nuestras comunidades parroquiales no están preparadas para responder a estas realidades. Pero sabemos que allí donde existe una experiencia catecumenal, surgen personas que quieren iniciar el proceso; y que allí donde no existe el catecumenado, no hay catecúmenos.

Después del Vaticano II nos encontramos en un momento propicio para la renovación del catecumenando:

  • Como un espacio de diálogo y de ayuda para ir descubriendo la fe paso a paso.
  • Como un camino en la fe, por etapas vividas ritualmente (en lenguaje litúrgico) en un espíritu de servicio sin presiones ni proselitismos.

Es cierto que en las condiciones actuales, el número de bautizados practicantes es cada día menor, pero también e cierto que el número de catecúmenos crecerá en la medida en que el PDC promueva la institución catecumenal. El aumento del número de catecúmenos será para la Iglesia, especialmente para los jóvenes, el signo de la permanente juventud del Evangelio y de la vitalidad de la comunidad eclesial. Probablemente habría menos deserción entre los jóvenes si ellos vieran a catecúmenos adultos crecer en su proceso de fe.

¿Cómo?

  • Dando a conocer el proyecto diocesano de catecumenado, la manera de vincularse a él, sus formas y funcionamiento.
  • Formando a los catequistas acompañantes del proceso.
  • Integrando el proceso catecumenal con la catequesis de iniciación.
  • Vinculando en el PDC a las personas mejor calificadas para que se ocupen de dirigir el proceso.

Quinta Prioridad

Crear un equipo diocesano responsable de la dirección del PCD.

¿Por qué?

La responsabilidad pastoral del Obispo se realiza a través de sus vicarios, de sus consejos, de los párrocos y de las diferentes instancias de la acción pastoral de la diócesis. Por ello, la selección de las personas más indicadas para dirigir el Departamento Diocesano de Catequesis; para la elaboración del PDC y ponerlo en marcha y para acompañar los diversos momentos del proceso, reclama sabiduría pastoral de parte del Obispo y disponibilidad de los elegidos y enviados.

¿Cómo?

  • Una vez constituido oficialmente el equipo diocesano, se reunirá cuantas veces sea necesario bajo la autoridad del Obispo o del Delegado Diocesano para la Catequesis a fin de diseñar, programar, ejecutar y evaluar la marcha del PDC.
  • Realizando encuentros periódicos, al menos una vez al año, para confrontar el desarrollo del PDC con los programas de pastoral familiar, de liturgia y las demás pastorales especializadas cuya acción es más cercana a la acción catequística.

Sexta Prioridad

Vigorizar el Departamento Diocesano de Catequesis.

¿Por qué?

  • El desarrollo de las primeras cinco prioridades exigen una formación inicial en conocimientos bíblicos-litúrgicos (primera prioridad); en catequesis de iniciación para niños (segunda prioridad) y en todo lo referente a la inculturación del lenguaje religioso dentro del contexto de una sociedad pluralista (tercera prioridad).
  • El programa de formación deberá estar definido, tanto en lo que concierne a las personas que integran el equipo diocesano de catequesis (quinta prioridad) como en lo referente al proceso catecumenal (cuarta prioridad) y en lo que ha de realizarse a nivel de la catequesis en los diferentes sectores.

¿Cómo?

  • Definiendo el programa de capacitación de los catequistas que se ocuparán de los diferentes procesos.
  • Procurando los recursos complementario para la mejor formación de los agentes de la catequesis.

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Actualizado: 10/8/02- webmaster