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Instructivo para la Elaboración del Proyecto de Quinto Semestre
La Escuela Parroquial de Catequistas (ESPAC) ofrece a los asesores y alumnos de Quinto Semestre este instructivo como una guía para la elaboración de un proyecto de catequesis parroquial, desde la definición que del mismo hace el Directorio General de Catequesis. A modo de preguntas, busca explicar los aspectos que hay que tener en cuenta en la elaboración de dicho proyecto.
Esperamos que este instructivo sea de utilidad para todos los que nos empeñamos por construir el Reino de Dios como catequistas parroquiales.
¿Por qué hacer un proyecto de catequesis?
Uno de los más grandes peligros en la vida es dejar todo a la improvisación. En pastoral y en nuestra práctica catequística este problema se refleja en la falta de planificación que conduce a la rutina y al cansancio.
La vida de hoy exige proyectación y planificación. Distintos documentos del Magisterio de la Iglesia Latinoamericana (Puebla, Santo Domingo, La catequesis en América Latina) ven en la planificación el camino más adecuado para dar una respuesta eficaz a la complejidad de la sociedad de hoy. No es que se niegue o se prescinda de la importancia a la acción del Espíritu Santo. Sabemos que El es el agente principal de la catequesis y que toda planificación debe estar orientada por su inspiración. Lo que se busca es ordenar procesos, identificar necesidades, delimitar objetivos de modo que nuestra acción catequística, siempre con el impulso del Espíritu Santo, sea más eficaz, articulada y organizada.
La planificación y la proyectación son también una característica de la catequesis ya que ella, tal como la define el Directorio General de Catequesis (DGC), es formación orgánica y sistemática de la fe. Esto significa que la catequesis, al ser una acción educativa, tiene necesariamente que programarse, planificarse, organizarse y evaluarse.
Con la elaboración de un proyecto de catequesis en el Quinto semestre, la ESPAC busca formar a los catequistas parroquiales en la programación y proyectación de la catequesis, dando respuesta a lo que el actual Directorio General de Catequesis pide para la formación pedagógica del catequista: "El catequista, particularmente el dedicado de modo más pleno a la catequesis, habrá de capacitarse para saber programar en grupo -en el grupo de catequistas- la acción educativa, ponderando las circunstancias, elaborando un plan realista y, después de realizarlo, evaluándolo críticamente" (DGC 245).
¿Qué es un Proyecto de Catequesis?
Vista la necesidad de trabajar por proyectos, veamos ahora lo que es un proyecto en el campo propio de la catequesis.
El Directorio General de Catequesis define el proyecto de catequesis en los siguientes términos:
"El proyecto... de catequesis es la oferta catequética global... que integra, de manera articulada, coherente y coordinada los diferentes procesos catequéticos ofrecidos... a los destinatarios en las diferentes edades de la vida" (DGC 274).
Esto significa que todo proyecto de catequesis se orienta a lograr una efectiva coordinación de la catequesis en los dos siguientes aspectos:
- Uno al interior de la catequesis misma, entre las diversas formas de catequesis dirigidas a las diferentes edades y ambientes sociales. Para el Directorio General, esto obedece al siguiente principio: "Estos diversos procesos de catequesis, cada uno con posibles variantes socioculturales, no deben organizarse por separado, como si fueran compartimentos estancos e incomunicados entre sí. Es necesario que la oferta catequética global esté bien coordinada. Entre estas diversas formas de catequesis es menester propiciar su perfecta complementariedad" (DGC 275).
- Otro referido a la vinculación de la catequesis con otras formas del ministerio de la Palabra y con otras acciones evangelizadoras, de modo particular con la acción misionera que la precede y con la acción pastoral que la desarrolla. También debe buscarse esta coordinación con la pastoral educativa y la pastoral familiar, especialmente en el caso de la catequesis de niños, preadolescentes y jóvenes por la multiplicidad de agentes educativos que inciden sobre ellos. Cuando el Directorio General de Catequesis define el proyecto de catequesis como la oferta catequética global que integra de manera articulada y coherente los diferentes procesos catequéticos ofrecidos a los destinatarios de la catequesis, llama la atención:
- Sobre la necesidad de que en todo proyecto se tenga en cuenta tanto la edad de lo mismos (niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos) como situaciones especiales, mentalidades y ambientes (catequesis de discapacitados, mundo obrero, profesionales, artistas, hombres de ciencia, universitarios, habitantes de la calle, emigrantes, enfermos, tóxico-dependientes, prisioneros, etc.). Entre los ambientes se han de considerar dos, que son de vital importancia para la catequesis: el rural y el urbano, ya que exigen formas diferenciadas de catequesis.
- También llama la atención el Directorio sobre la necesidad de tener claridad sobre el contexto religioso y el contexto sociocultural en el que se desarrolla la catequesis. En nuestro caso, de cara a una equilibrada inculturación de la catequesis, hay que reconocer el contexto de la cultura moderna (tecnológica, racional, científica, fuerte influjo de los medios de comunicación) y el contexto de religiosidad popular con sus limitaciones y posibilidades para la evangelización y la catequesis.
- Finalmente señala el Directorio que todo proyecto debe tener un centro o un núcleo desde el que se articule todo lo demás. Este centro es la catequesis de adultos: "El principio organizador, que da coherencia a los distintos procesos de catequesis que ofrece una Iglesia particular, es la atención a la catequesis de adultos. Ella es el eje en torno al cual gira y se inspira la catequesis de las primeras edades y la de la tercera edad" (DGC 275).
Elementos que debe contener un Proyecto de Catequesis
Analizada la necesidad de trabajar por proyectos en el campo de la catequesis y explicado el significado del mismo, veamos ahora cuáles son los elementos mínimos que debe contener un proyecto.
Como con todo proyecto existencial, con todo proyecto pastoral, se busca dar respuesta a algunas preguntas fundamentales tales como ¿quién soy?, ¿para dónde voy?, ¿en dónde estoy?, ¿con quién estoy?, con miras a darle un sentido a nuestra acción humana de modo que no andemos por este mundo sin ton ni son.
Generalmente se dice que todo proyecto debe partir de un análisis de la situación, debe tener unos objetivos claros, debe ser realizable y debe poderse evaluar. Estos elementos, comunes a todo proyecto los analizaremos en forma de preguntas para facilitar su elaboración, ejecución y evaluación por parte del catequista ESPAC de quinto semestre.
¿Dónde?
Con esta pregunta nos orientamos a dar respuesta al conocimiento de la realidad en la que vamos a realizar nuestro proyecto, o lo que en otros ambientes se conoce como análisis de la realidad. Para el Directorio General de Catequesis "el objeto de esta investigación es múltiple, pues abarca el examen de la acción pastoral y el análisis de la situación religiosa, así como de las condiciones sociológicas, culturales y económicas, en tanto que estos datos de la vida colectiva pueden tener una gran influencia en el proceso de la evangelización. Se trata de una de conciencia de la realidad, con relación a la catequesis y a sus necesidades. Más en concreto:
- Se debe tener clara conciencia, dentro del examen de la acción pastoral, del estado de la catequesis: cómo está ubicada, de hecho en el proceso evangelizador; el equilibrio y la articulación entre los diferentes sectores catequéticos (niños, adolescentes, jóvenes, adultos...); la coordinación de la catequesis con la educación cristiana familiar, con la educación escolar, con la enseñanza religiosa escolar, y con las otras formas de educación en la fe; la calidad interna; los contenidos que se están impartiendo y la metodología que se utiliza; las características de los catequistas y su formación.
- El análisis de la situación religiosa está referido, sobre todo, a tres niveles muy relacionados entre sí: el sentido de lo sagrado, es decir, aquellas experiencias humanas que, por su hondura, tienden a abrir al misterio; el sentido religioso, o sea, las maneras concretas de concebir y relacionarse con Dios en un pueblo determinado; y las situaciones de fe, con la diversa tipología de creyentes. Y en conexión con estos niveles, la situación moral que se vive, con los valores que emergen y las sombras y contravalores extendidos y el análisis de la situación socio-cultural. (DGC 279).
A primera vista pareciera que llevar a cabo este primer momento implicara para el catequista de quinto semestre tiempo y recursos con los que él o ella no cuentan. Pero si el catequista se vale para ello de todos las investigaciones que sobre la realidad y sobre su parroquia ha hecho a lo largo de los cuatro semestres anteriores y las que está haciendo ahora en el quinto, cuenta ya con material suficiente. Lo que habría que hacer es sistematizarlo y organizarlo.
Pero esto no quita que el catequista pueda recurrir a otro tipo de alternativas a su alcance, tales como analizar en este aspecto lo que se contiene el proyecto pastoral de la parroquia (en donde existe naturalmente), realizar encuestas y entrevistas. No debe olvidar el catequista que el mejor "material" para este caso es él mismo, pues quien mejor que él que vive en el sector, que conoce a su gente, su entorno, puede valerse de su propia experiencia y de los catequizandos con quienes ya haya trabajado.
¿Porqué?
Todo proyecto de investigación o de planificación de la acción cuentan con una justificación. En ella se explican las razones por las cuales es importante el proyecto y a qué tipo de necesidades (en el caso nuestro educativas y catequísticas) se quiere responder de cara a mejorar la acción.
Por necesidad educativa o catequística entendemos lo siguiente: una necesidad es la distancia que existe entre el ser y el deber ser de nuestra acción catequística. El ser de nuestra acción viene determinado por el análisis de la situación explicado en el numeral anterior. Y el deber ser lo determinan los documentos del magisterio de la Iglesia, en los que se nos explica el significado y la finalidad de la catequesis. También es posible encontrar el deber ser en los planes de pastoral de la diócesis y de la parroquia.
Al comparar el ser de nuestra acción con el deber ser de la misma determinan las necesidades a las que debemos responder de modo que la distancia entre uno y otro se acorte cada vez más.
Elaboración de un programa de acción (de manera global con esta fase se responde al ¿Qué vamos hacer?).
Una vez examinada la situación e identificada las necesidades catequísticas, es necesario proceder a la elaboración de un programa de acción. Este programa determina los objetivos, los destinatarios, los medios y recursos, el tiempo de ejecución, de suerte que respondan a las necesidades locales, y estén en plena armonía con los objetivos y normas de la Iglesia universal y de la Iglesia particular. Aparece claro que el programa o plan de acción es mucho más que determinar los temas catequísticos que queremos enseñar.
Según el Directorio General de Catequesis, el programa o plan de acción debe ser operativo, real, sencillo, conciso y claro (DGC 281).
Con la elaboración de esta programa concreto de acción se da respuesta a las siguientes preguntas.
¿Para qué?
Con esta pregunta se determinan los fines y los objetivos del proyecto, lo que vamos alcanzar.
Los fines y los objetivos son las metas que queremos lograr para reducir la distancia entre el ser de nuestra acción y el deber ser.
Los objetivos se orientan a responder a necesidades reales y concretas de nuestras comunidades.
Los fines y los objetivos deben ser claros, precisos, alcanzables y evaluables. Deben guardar estas características porque ellos determinan el horizonte final de nuestra acción. Sobre todo deben ser realizables, pues si hay algo que desanima nuestra acción es plantearnos objetivos de difícil consecución.
¿A quiénes?
Son los destinatarios del proyecto que, como veíamos antes pueden ser niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos, teniendo también claridad en su contexto social, religiosa y su mentalidad y ambientes.
Vale la pena recordar lo que a este propósito pide el Directorio General de Catequesis señalado con anterioridad y que reportamos aquí en forma de criterios cuando pensamos en los destinatarios de nuestro proyecto:
- "El principio organizador, que da coherencia a los distintos procesos de catequesis que se ofrecen, es la atención a la catequesis de adultos" (DGC 275). Con esto no queremos decir que nuestros proyectos sean pensados únicamente para los adultos, dejando de lado los niños y los jóvenes.
- Los diversos procesos de catequesis no deben organizarse por separado, como si fueran compartimentos estancos e incomunicados entre sí. Entre las diversas formas de catequesis hay que buscar se perfecta complementariedad.
¿Quiénes?
Aquí se determina el tipo de catequista que necesitamos para llevar a cabo el proyecto. Si los agentes con los que contamos son insuficientes o necesitan de una formación especial, es necesario determinar también los medios para ello.
No debemos olvidar que el fracaso de la gran mayoría de nuestros proyectos de Quinto Semestre o que se hayan quedado en el papel o en puras bellas intenciones, se debe a que precisamente no identificamos el perfil del catequista que lo va a llevar a cabo y la formación que requiere. En este sentido, prestemos mucho atención a la siguiente afirmación del Directorio de Catequesis: "...cualquier actividad pastoral que no cuente para su realización con personas verdaderamente formadas y preparadas, pone en peligro su calidad" (DGC 234).
Lo anterior significa que en todo programa y plan de acción deben determinarse también con claridad y precisión los tiempos y los modos adecuados para la formación de los agentes que los van a ejecutar y el número de personas que han de realizar el proyecto.
¿Cómo?
El cómo tiene que ver con el modo concreto de realizar en la práctica (no sólo en el papel) el programa o plan concreto de acción.
En esta etapa se identifican los contenidos que se han de enseñar, los medios educativos se que se dispone, planificación de los tiempos de ejecución, los momentos de evaluación. Es importante entonces señalar los responsables de las acciones, elaborar un cronograma concreto de acción, determinar los lugares de realización, el modo de motivar a los destinatarios a la participación en el proyecto y el modo de sensibilizar a toda la comunidad.
¿ Cuántos de nuestros proyectos quedan en el tintero por no tener claridad en estos aspectos?
¿Con qué?
En todo proyecto, para que funcione y sea viable, es necesario determinar los recursos propios y ajenos con los que es posible contar. Este es quizás uno de los aspectos que más nos pone los pies sobre la tierra cuando planeamos y organizamos.
Ya desde el momento del análisis de la realidad hemos debido identificar los medios propios con que cuenta un parroquia o comunidad cristiana para el desarrollo de la catequesis (catequistas, salones, recursos económicos, textos, material didáctico, televisor, V.H.S, etc.). Todos ellos ya son un punto de partida para pensar en nuestro proyecto.
Pero si nuestro proyecto necesita de recursos nuevos que no existen en la parroquia, hay que preguntarse y dejar bien claro dónde y cómo se van a conseguir (por ejemplo si la sede de la parroquia no cuenta con salones suficientes, porque no pedir prestado los de una escuela vecina).
Una cosa que muchas veces pasamos por alto es la parte económica. así como en nuestras casas hacemos un presupuesto de gastos y de entradas, en todo proyecto hay que determinar también sus modos de financiación. Hay que indicar qué tipo de aporte da la parroquia, si los participantes deben pagar algo, si necesitamos alquilar salones cuánto nos cuesta, los costos por materiales, etc. En últimas, que tipo de actividades podemos realizar (bazares, rifas, bingos, Comité de auxiliares económicos de la ESPAC...) que nos permitan financiar y ejecutar el proyecto.
¿Cuánto tiempo?
Con esta pregunta se busca dar respuesta al tiempo que demoramos ejecutando el proyecto, es decir, al tiempo de realización (un mes, un año, etc.), no al tiempo que gastamos elaborándolo en el papel o poniéndolo por escrito. Elemento fundamental en este momento es la elaboración de un claro y preciso cronograma de acción.
Para ello es necesario determinar también los momentos de evaluación, tanto parciales como conclusivos. La evaluación es importante para determinar la marcha del proyecto durante su ejecución para identificar los correctivos necesarios que deben hacerse en el camino. Para evaluar no debemos esperar al final. Hay que evaluar a lo largo de todo el proceso de realización, y sus momentos deben quedar bien señalados desde el principio.
Hechas las evaluaciones parciales y la evaluación final no concluye el proyecto. Es necesario que aprendamos a darle continuidad a los procesos que iniciamos y dan buenos resultados. Por eso una última fase de toda proyectación es la fase retropoyectación, en el cual el proyecto original evaluado, mejorado y corregido se lanza de nuevo a su realización.
Conclusión
Hemos dicho que este instructivo busca servir de ayuda a aquellos que asesoran estudiantes ESPAC de quinto semestre. Utilizamos el método de las preguntas con el propósito de ayudar tanto a los asesores y a los catequistas a identificar los distintos aspectos que contiene un proyecto.
Aunque las preguntas en el documento escrito que se entrega parece que no tienen alguna relación entre sí, al momento de elaborar el proyecto y de evaluarlo por parte de los asesores ESPAC, es necesario que aparezca la relación lógica entre cada una de ellas, ya que el dar respuesta a una pregunta exige haber dado respuesta a otra con anterioridad.
